La familia fue idea de Dios desde el principio, así que no sorprende que el enemigo la tenga como objetivo. Descubre las tres relaciones que Satanás intenta atacar (el matrimonio, la relación entre padres e hijos y tu caminar con Dios) y cómo protegerlas.

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La estrategia de Satanás para destruir a las familias consiste en atacar las relaciones que Dios diseñó para mantenerlas unidas: el matrimonio, el vínculo entre padres e hijos y, sobre todo, la relación de cada persona con Dios. Esto tiene sentido cuando entendemos cuánto invirtió Dios en la familia. La familia fue idea de Dios desde el principio, la primera relación que creó y el elemento fundamental sobre el cual se ha construido toda comunidad y cultura desde entonces. Conocer la estrategia del enemigo no tiene que producir miedo. Puede traer libertad.

La familia fue idea de Dios desde el principio

Antes de que existieran gobiernos, escuelas o siquiera una iglesia, existía una familia. En el sexto día de la creación, Dios hizo al primer hombre y a la primera mujer, los unió y les dio una misión para cumplir juntos. Todo lo demás en la sociedad humana surgiría de ese primer hogar.

Génesis 1:27-28 (NTV) Así que Dios creó a los seres humanos[a] a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. 28 Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo».

Observa que la primera bendición de Dios sobre la humanidad fue una bendición familiar. Las familias saludables producen vecindarios saludables, iglesias saludables y naciones saludables. Cuando las familias se desintegran, todos sufren las consecuencias. Precisamente por eso la familia es un objetivo tan estratégico. Si quieres debilitar un edificio, no comienzas con la pintura. Atacas los cimientos.

La relación matrimonial es un objetivo principal

El matrimonio no es simplemente un contrato social ni un acuerdo romántico. La Biblia lo llama un pacto y le da un propósito aún más profundo: está destinado a ser una imagen viva de la relación entre Jesús y su pueblo. Pablo cita el diseño original de Dios para el matrimonio en Génesis y luego explica aquello hacia lo que siempre apuntó.

Efesios 5:31-32 (NTV) Como dicen las Escrituras: «El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo». 32 Eso es un gran misterio, pero ilustra la manera en que Cristo y la iglesia son uno.

Cuando un esposo ama sacrificialmente a su esposa y una esposa responde con respeto y confianza, el mundo obtiene un vistazo de cómo Cristo ama a la iglesia. Tu matrimonio es ejemplo del amor de Dios. Esto tiene una enorme importancia espiritual y convierte al matrimonio en un objetivo prioritario. Satanás no siempre necesita una traición dramática para causar daño. A menudo simplemente introduce resentimiento, distracción o distancia emocional hasta que dos personas, poco a poco, dejan de buscarse mutuamente.

Y como el matrimonio ocupa el centro del hogar, todo lo que sucede allí se derrama sobre las demás relaciones familiares. La mejor defensa es elegir cada día amar a tu cónyuge de la misma manera que Jesús te ama a ti, como un acto de voluntad y no solamente de sentimiento. Si tu matrimonio está luchando, no estás solo. Vale la pena buscar ayuda cuanto antes y volver a los fundamentos de un matrimonio saludable.

El vínculo entre padres e hijos merece protección

Dios es el primer y perfecto Padre, y la manera en que comenzó la familia humana es un modelo para nosotros. Antes de colocar a Adán y Eva en algún lugar, plantó un jardín y lo llenó con todo lo que necesitaban (Génesis 2:8). Primero creó el ambiente y luego puso allí a sus hijos. Los padres tienen el mismo llamado: construir un hogar donde los hijos puedan crecer, sentirse seguros y aprender quién es Dios.

Dios también incorporó protección para esta relación en Su ley. El quinto mandamiento es el primero de los Diez Mandamientos que trata directamente sobre las relaciones humanas, y comienza en el hogar.

Éxodo 20:12 (NTV) »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.

La honra surge naturalmente cuando los padres lideran con amor. Allí entra en juego una ley fundamental de la crianza: nuestro objetivo es ayudar a nuestros hijos a pasar de rentar nuestra fe a apropiarse de ella personalmente. Esto ocurre poco a poco mediante conversaciones diarias alrededor de la mesa, en el automóvil y antes de dormir (Deuteronomio 6:6-7). Satanás no necesita hacer nada espectacular para interrumpir este proceso. Mantener a los padres demasiado ocupados, distraídos o agotados para conectarse con sus hijos funciona perfectamente.

Por eso la crianza intencional, especialmente durante los primeros años, es una de las mejores maneras de proteger a la familia. 

Romper tu relación con Dios es el objetivo final

Cuando unes todas las piezas, el plan de Satanás se vuelve claro. Cuando un matrimonio se rompe, deja de reflejar a Cristo y a la iglesia. Cuando la familia se desintegra, los hijos pierden el entorno donde la fe debería echar raíces y prosperar. Ambas cosas sirven a su objetivo principal: apartar a las personas de Dios mismo. Jesús describió la agenda del enemigo con las palabras más claras posibles:

Juan 10:10 (NTV) El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.

Jesús vino para dar vida abundante a tu familia, y el enemigo quiere robársela. Por eso Pedro nos exhorta a estar “alertas y con dominio propio” (1 Pedro 5:8); no paranoicos, sino conscientes de la realidad espiritual. Y lo más importante que puedes hacer por tu familia es permanecer cerca de Dios, porque una persona que se está alejando espiritualmente lleva ese alejamiento a todas las relaciones dentro del hogar.

Santiago nos da el orden correcto: “Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes (Santiago 4:7). La sumisión a Dios viene primero. La oración, el tiempo en la Palabra de Dios y una comunidad sincera con otros creyentes no son meras actividades religiosas. Son la manera en que las familias permanecen arraigadas en Cristo. Y una familia arraigada en Cristo es mucho más fuerte que cualquier cosa que el enemigo pueda lanzar contra ella.

Enseñanza clave

¿Cuál es la estrategia de Satanás para destruir a las familias? Debido a que la familia fue idea de Dios, el enemigo ataca el matrimonio, el vínculo entre padres e hijos y, finalmente, tu relación con Dios. Pero reconocer su estrategia puede producir enfoque en lugar de miedo. Las familias que permanecen cerca de Jesús y cerca unas de otras son más resilientes que cualquiera de los planes de Satanás.