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Antes de todo, quiero darte la idea principal de toda esta enseñanza: La verdadera riqueza se encuentra en la fortaleza de tu pacto, no en el balance de tu cuenta. La mayoría de las parejas se paran frente a un ministro el día de su boda y dicen algo como esto: “En la presencia de Dios y de estos testigos, yo René te tomo a ti Yeni como mi esposa, para amarte y cuidarte, desde hoy en adelante, en las buenas y en las malas, en la riqueza o en la pobreza…”
Hoy vamos a profundizar en “en la riqueza o en la pobreza”. ¿Qué fue lo que prometí? ¿Cómo puedo cumplir este voto financiero? Dato: La segunda causa principal de conflicto diario en los matrimonios estadounidenses… redoble de tambores: las finanzas. (La número uno es el tono de voz). Pero probablemente estaban hablando de dinero 😉. Y ya que estamos divirtiéndonos… las tareas del hogar son la #4, la crianza es la #5. ¿Por lo visto el dinero es más importante que la crianza?
La investigación muestra que la pareja promedio tiene aproximadamente 58 discusiones relacionadas con el dinero al año. Eso es un poco más de una por semana: 52 peleas, una cada semana… más seis peleas de “pilón”: días festivos, cumpleaños, cuando los suegros finalmente se van… ¿Estás tú y tu pareja por encima o por debajo del promedio?
Recuerdo una de nuestras primeras peleas por dinero: las facturas. Yo era muy gastón y el dinero no me alcanzaba para nada. Mi esposa se molestaba mucho al tener que pagar las facturas porque no había lo suficiente. Hasta que decidí que ella era mejor que yo administrando el dinero… y desde entonces todo se paga a tiempo. Parejas: ¿quién es el ahorrador? ¿Quién es el gastador? Háblenlo con honestidad y permitan que la persona que es mejor con el dinero se encargue de las finanzas en casa.
Comencemos con un experimento mental. Imagina un sobre misterioso el día de tu boda: un regalo de $250,000… o una deuda. ¿Qué haría eso por tu matrimonio? La mayoría pensaría que es obvio: la pareja endeudada tendría problemas desde el principio; la pareja con el regalo prosperaría. Podrían “comprar” lo que necesitan para librarse de todos los estresores matrimoniales, ¿cierto? Pero las estadísticas cuentan otra historia. Las compartiremos al final. Comencemos con esto:
Hay un vínculo poderoso e invisible entre el dinero y el matrimonio.
Primero lo notas en los mandamientos #7 y #8:
Éxodo 20:14–15 (NTV) »No cometas adulterio. 15 »No robes.
¿Coincidencia que uno siga al otro? Probablemente no. Las fuentes judías antiguas tienden a tratar la inmoralidad sexual y la avaricia como dos caras de una sola moneda. El vínculo común es un apetito descontrolado: ya sea por sexo o por dinero. Cuando no podemos controlar nuestros deseos, buscaremos satisfacerlos por cualquier medio necesario, ya sea con otra persona o con otra compra. Incluso Jesús hizo la conexión: Incluso Jesús hizo la conexión:
Lucas 16:14 (NTV) Los fariseos, que amaban mucho su dinero, oyeron todo eso y se burlaron de Jesús.
Cuatro versículos después Jesús cambia al tema del adulterio (Lucas 16:18). Otra vez, dos manifestaciones del mismo apetito interno. Pero Hebreos lo deja clarísimo:
Hebreos 13:4–5 (NTV) Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio. 5 No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen…
¡Ahí está otra vez! ¿Ves la conexión? Hay una palabra “de matrimonio” en el versículo 5: AMOR. Esa palabra no debería estar conectada al dinero. Es la misma palabra que Jesús usó con los fariseos: “Amaban mucho su dinero”.
Es también la misma palabra que usa Pablo. En 1 Timoteo 3, cuando habla de los líderes de la iglesia, describe a quienes deben ser: “Fieles a su esposa” y “No amantes del dinero”. Y en 2 Timoteo 3, cuando habla de los últimos días: v2 “Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero.” v6 “Pues son de los que se las ingenian para meterse en las casas de otros y ganarse la confianza de mujeres vulnerables…”
El punto es: Hay un vínculo poderoso e invisible entre el dinero y el matrimonio. No lo ignores.
Mateo 6:24 (NTV) »Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y estar esclavizado al dinero.
En otras palabras: no puedes amar a Dios y al dinero. Hay un corolario: Hombres: no pueden amar a su esposa y a su dinero. Uno de los dos tomará su devoción. No estoy diciendo que el dinero sea malo. Estoy diciendo que amar el dinero es malo. Aquí está la forma bíblica de decirlo:
No se trata de tu cuenta bancaria, se trata de unidad.
Génesis 2:24 (NTV) Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.
En el contexto hebreo antiguo, esto se refería a estar tan unidos que no podrías separarlos sin causar daño. Es como pegar dos hojas de papel o dos pedazos de cartulina. Déjalas secar. Ahora intenta separarlas. Se rompen.
Ser “una sola carne” espiritual, emocional y legalmente no significa perder tu personalidad o convertirte en un clon de tu cónyuge. Pero sí significa algunas cosas prácticas: la intimidad física como la máxima expresión de “una sola carne” (como dice la Reina Valera para “ser uno solo”), cómo toman decisiones y cómo manejan sus finanzas.
Recomiendo altamente una cuenta bancaria conjunta, aunque los expertos seculares NO recomiendan esto. No es que automáticamente un matrimonio se vuelva saludable por hacerlo, pero sirve como símbolo de compromiso total y te obliga a crear una visión juntos para su futuro, administrar juntos los recursos de Dios, recordar que son administradores y no dueños, construir confianza y transparencia, morir a tu egoísmo, considerar al otro antes de pasar la tarjeta, darse regalos mutuamente y tener un sobre de “diversión” para cada uno.
El punto es: no se trata de tu cuenta bancaria, se trata de unidad. Eso es lo que significa “en la riqueza o en la pobreza”. De hecho…
Puedes seguir siendo “uno” incluso en la escasez.
La temporada de “pobreza” no tiene que amenazar tu pacto matrimonial. Puede incluso fortalecer su unidad y trabajo en equipo. Cuando mi esposa tuvo que dejar de trabajar durante el primer trimestre de embarazo de nuestro segundo hijo por razones médicas, tuvimos que ponernos de acuerdo como pareja. El dinero que entraba a casa iba a disminuir. Para entonces teníamos un pequeño restaurante y ella lo administraba y era mesera y cajera al mismo tiempo. Al tener que quedarse en casa, eso significaba contratar a dos personas para hacer su trabajo. ¡Esto equivalía a dos sueldos más! Lo que, en otras palabras, significaba menos ingresos para el hogar. Pero lo hicimos. Tuvimos que reducir gastos en casa y ajustarnos a un presupuesto un poco más limitado. La verdad es que, por encima de todo, fue la providencia de Dios la que nos sostuvo y nos sigue sosteniendo. Sin embargo, aprendimos a ser buenos administradores de Su provisión.
Después, cuando Jacob nació, decidimos que ella se quedaría en casa para cuidar de los niños, y creo que fue la mejor decisión que hemos tomado en nuestro matrimonio. Es cierto, tuvimos que ajustarnos a nuestra nueva situación. Hubo cosas que tuvimos que cortar del estilo de vida que llevábamos. Tuvimos que sacrificar gustos por el bien de nuestro hogar. Y aun hoy, cuando queremos salir de vacaciones, nos ajustamos a un presupuesto limitado para lograrlo. Todos nos sacrificamos. “Renunciamos a cosas que nos gustan o queremos por cosas que amamos más.”
Pero cuidado: cuando las cosas están apretadas, es fácil jugar al juego de la culpa,dejar que la ansiedad abra una brecha entre ustedes. El otro lado de la moneda,es que también
Puedes seguir siendo “uno” incluso si eres rico.
Algunos se reirán: “Si mi mayor amenaza es tener demasiado dinero… ¡apúntame!” Pero creo que la riqueza es más peligrosa para el matrimonio que la pobreza. Más riqueza puede llevar a mayor complejidad como menos tiempo juntos (por trabajos exigentes), más “infidelidad financiera” (ocultar bienes y activos).
Pero aquí está el problema principal:Cuando todo va bien financieramente, es fácil dejar de depender de Dios—y del otro. Es la ilusión de autosuficiencia. Si puedes comprar tu salida de los estresores, nunca aprenderás dependencia, compromiso ni conexión.
1 Timoteo 6:10 (NTV) Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas.
Por eso la oración de Jesús es sabia: “Danos hoy el pan de cada día…” ¡No una provisión de por vida! Esto refleja la oración de Proverbios: Es la única oración en todo el libro.
Proverbios 30:8–9 (NTV) Primero, ayúdame a no mentir jamás. Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. 9 Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?». Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios.
Esta oración nos hace reflexionar profundamente en que: La voluntad humana es frágil. Si tengo en exceso, caeré en la ilusión de autosuficiencia. Si soy demasiado pobre, el estrés me llevará a violar la ley de Dios: robar (mandamiento #8, ¿recuerdas?) Y sí, encontrarás adulterio (#7) más adelante en el Proverbio.
Dato importante: Para parejas que ganan menos de $25,000, la tasa de divorcio es aproximadamente el doble que la de parejas que ganan más de $50,000. Cuando te preocupa que te corten la luz, tienes menos energía emocional para ser amable, paciente o romántico. La pobreza crea una “mentalidad de escasez” que hace casi inevitable el conflicto. Pero una vez que llegas a alrededor de $125,000, el dinero adicional tiene un rendimiento decreciente en la fidelidad matrimonial. En otras palabras: el dinero no puede comprar la felicidad.
Volvamos a nuestro experimento mental. Ese sobre misterioso el día de tu boda: $250,000 de regalo… o deuda. ¿Qué haría eso por tu matrimonio?
El regalo está muy por encima del “punto ideal”. No haría tu matrimonio más feliz. Te daría independencia no ganada. Empero, la deuda podría enseñarte algo sobre tu voto “En la riqueza o en la pobreza.” Tendrían que aprender desde el día uno a presupuestar y trabajar juntos.
Ese es el punto principal del voto que hiciste: juntos. La verdadera riqueza se encuentra en la fortaleza de tu pacto, no en el balance de tu cuenta. Se trata de unidad. El dinero es irrelevante, a menos que lo conviertas en tu dios. Entonces te destruirá.
El objetivo final del voto “en la riqueza o en la pobreza” es llegar a un lugar de contentamiento que no dependa de tus circunstancias. Pablo escribió sobre aprender el secreto de estar contento con mucho o con poco. Ese secreto es Cristo.
Filipenses 4:12–13 (NTV) Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. 13 Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.
Matrimonios, escúchenme con el corazón abierto:El día que se tomaron de la mano frente a Dios y pronunciaron el voto “en la riqueza o en la pobreza”, no estaban describiendo sus circunstancias… estaban describiendo su unidad.
Ese voto no era una predicción financiera. Era una declaración espiritual. Era decir: “Pase lo que pase afuera, adentro seguiremos siendo uno.” Porque la verdadera batalla del matrimonio no se libra en la cuenta bancaria, sino en el corazón. No se trata de cuánto tienen, sino de a quién pertenecen. No se trata de si hay abundancia o escasez, sino de si están caminando juntos.
La Biblia nunca prometió que la vida sería estable, pero sí prometió que Cristo sería suficiente. Y cuando Cristo es suficiente, ustedes pueden ser uno en cualquier temporada. Cuando hay abundancia, pueden ser uno porque no dependen del dinero, sino de Dios. Cuando hay escasez, pueden ser uno porque no dependen del control, sino de la gracia. Cuando hay incertidumbre, pueden ser uno porque no dependen de las circunstancias, sino del pacto que hicieron ante Dios.
La unidad no es automática. La unidad se decide, se protege, se cultiva. Y hoy, Dios les está llamando a volver a ese lugar donde todo comenzó: al altar donde prometieron ser uno en la riqueza o en la pobreza. Porque la verdadera riqueza no está en lo que poseen, sino en Aquel que los sostiene. Y la verdadera pobreza no es falta de dinero, sino falta de unidad. Hoy, Dios quiere restaurar, fortalecer y renovar matrimonios que decidan caminar como uno solo.Así que como testigo de la fidelidad de Dios, te invito a que tomes la mano de tu cónyuge y vuelvas a decirle a Dios:
“Señor, haznos uno. Uno en la abundancia. Uno en la escasez. Uno en la alegría. Uno en la prueba. Uno en Cristo.”
Ver también:
- ¿Cuál es tu lenguaje de la disculpa?
- En las buenas y en las malas: ¿Qué significa?
- Tu tipo de personalidad y tu matrimonio
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- Principio #1 del matrimonio: El amor es una decisión, no sólo un sentimiento
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- Deja que el presupuesto sea el malo
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- ¿Es normal tener sexo antes del matrimonio?
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- ¿Por qué crees que la Biblia conecta el amor al dinero tan estrechamente con el pecado del adulterio?
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- ¿De qué maneras el tener “demasiado” dinero puede dificultar mantenerse conectado con tu cónyuge?
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- ¿Cómo podemos practicar de manera práctica el “contentamiento en Cristo” cuando nuestras circunstancias financieras son estresantes?