Vida y Relaciones

Vivir una vida de autoenfoque es algo natural y que parece que traerá la felicidad. Pero la verdad es que es una trampa que sólo conduce a la tristeza y a la disfunción.

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Lo más natural de que un ser humano puede hacer es preocuparse por sí mismo. A nadie le tienes que enseñar el egocentrismo, nacemos de esa manera. En un cierto nivel, esto es una buena cosa porque todos necesitamos un cierto nivel de auto-interés simplemente para sobrevivir. Es saludable buscar a nuestras necesidades humanas básicas como la alimentación, la vivienda, el amor, etc. Sin embargo, inevitablemente, nuestra naturaleza pecaminosa vuelve el interés sano en un egoísmo poco saludable. Y porque el pecado es universal, este egoísmo también es universal.

El peligro de esto es que aunque buscamos nuestro camino natural del egoísmo pecaminoso, no nos conduce a la felicidad. Así que empezamos a creer que la única manera de poder encontrar esta felicidad difícil de alcanzar es intensificar nuestras búsqueda egoísta. Así que a medida que avanzamos por la vida, naturalmente entramos en este ciclo de poner nuestros propios intereses y deseos en primer lugar, por lo general por encima de los demás, en la búsqueda de la felicidad sólo para ser defraudados. La razón porque este ciclo es tan peligroso es porque la Biblia enseña y la experiencia demuestra que una vida de egoísmo no nos hará felices, sino que sólo conduce a la insatisfacción y a sentirnos no realizados. Jesús lo dijo así  

Mateo 16:25 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.

Jesús enseñó que cuanto más tratamos de aferrarnos a nuestro propio modo de pensar centrado en uno mismo, más nos perdemos de la vida real. El libro de Santiago también enseña la misma idea.

Santiago 3:16 Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.

Santiago aprende de la enseñanza de Jesús de que “la ambición egoísta”, o sea que estás primordialmente preocupándote por tus propios deseos, no conducirá a la felicidad, sino más bien a un trastorno en la vida y un aumento de pecado.

Es como las trampas de los dedos chinos que a lo mejor hayas jugado de niño. Metes los dedos en cada extremo de la trampa, entonces nuestro instinto natural de tratar de liberarnos hace que jalemos más y más fuerte. Sin embargo, mientras jalas más fuerte, más se aprieta la trampa y te atrapa más fuerte los dedos. Así es la trampa del egoísmo – mientras más nos enfocamos en nosotros mismos, más nos encontramos en la servidumbre de la insatisfacción. Así que la vida centrado en uno mismo en la búsqueda de la felicidad personal resulta ser no sólo inútil, sino contraproducente. Entonces, ¿cuál es la solución?

Filipenses 2:4 No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.

La Biblia nos manda a no sólo preocuparnos por nosotros mismos, sino también por los intereses de los demás.  Nótese que no dice que nunca debemos preocuparnos por nosotros mismos, sino que no solo hay que preocuparnos por nosotros mismos. Jesús también enseñó que cuanto más nos preocupamos por los demás y tratamos de servir a los demás, más gozo experimentamos en realidad.

En Juan 17 Jesús ora por sus seguidores. Él comienza esta sección diciendo esto en el versículo 13:

Juan 17:13 Ahora voy a ti. Mientras estuve con ellos en este mundo, les dije muchas cosas para que estuvieran llenos de mi alegría.

Su deseo es que estemos llenos de gozo – su gozo. No se trata de un gozo superficial y temporal, pero un gozo profundo y satisfactorio que sólo puede venir de Dios. Entonces, ¿cómo obtenemos este gozo? Observa que comienza diciendo que “les dijo muchas cosas mientras estaba con ellos.” A lo largo de Su vida, Jesús continuamente nos enseñó a amar y a servir a los demás por encima de nosotros mismos. En concreto, en este pasaje probablemente hacía referencia a lo que acaba de estar hablando – que se trata de la vida en la misión de servir a los demás. Luego, más tarde, lo aclara mejor en el vs. 18 cuando dice:

Juan 17:18 Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo.

Él conecta este gozo por el cual oró en el versículo 13 por haber “sidos enviados al mundo.” Básicamente, él está diciendo que si queremos que el gozo, el verdadero gozo, que no proviene de un propio interés, sino más bien de salir al mundo y servir y sacrificarse por los demás, tal como Él lo hizo. El gozo verdadero, satisfacción y sentido de la vida no viene de servirnos a nosotros mismos, sino de vivir en una misión para servir a los demás.

Así, mientras que una vida me centrado en uno mismo surge naturalmente, y puede parecer que es la mejor manera de encontrar la felicidad, resulta que es todo lo contrario. El egoísmo trae tristeza, disfunción e insatisfacción, mientras que servir intencionalmente a otros y preocuparnos por los demás trae vida real y gozo.

Preguntas para comentar:

  1. Preparación: Ver el video juntos o invita a alguien para resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial al video/artículo? ¿Está de acuerdo con alguna parte? ¿Qué  saltó a la vista?
  3. Piensa en algunos momentos en tu vida cuando has experimentado el gozo más profundo y satisfacción. ¿Fueron estos momentos cuando estabas centrado en ti mismo o centrado en otros?
  4. ¿Cuáles son algunos ejemplos de auto-interés sano?
  5. ¿Cuáles son algunas señales de que has pasado de un auto-interés sano al egoísmo no saludable?
  6. Lee Mateo 16:25. ¿Cuáles son algunas maneras en que “perdemos” la vida si persistimos en una mentalidad de yo primero?
  7. Lee Santiago 3:16. ¿Cuáles son algunos ejemplos del tipo de trastorno que puede venir de una vida de yo primero?
  8. Lee Juan 17:13-18. ¿Cuáles son algunos de los elementos que están involucrados en experimentar el gozo que Jesús desea para nosotros?
  9. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que puedes vivir con una mentalidad de otros primero en vez de una mentalidad  de yo primero?
  10. Llévatelo: Escribe una medida de acción personal basada en esta conversación.

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