Todos sentimos un nudo en el estómago cuando pensamos en lo desconocido, pero la Biblia enseña que vivir siempre estresados por el futuro es una señal de que nuestra confianza ya no está puesta en Dios. Aunque sentir un momento de preocupación es una emoción humana natural, un estilo de vida marcado por el estrés del futuro sugiere que estamos tratando de cargar un peso que Dios nunca quiso que lleváramos. Al fin de cuentas, Jesús nos invita a cambiar nuestro “estrés por el futuro” por una confianza segura en Su provisión diaria.
El problema de visión detrás del estrés del futuro
Cuando nos encontramos constantemente preocupados por lo que podría pasar el próximo mes o el próximo año, en realidad estamos sufriendo un problema de visión espiritual. Nos enfocamos tan intensamente en los “¿y si…?” —que ni siquiera son reales todavía— que comienzan a sentirse como gigantes que se ciernen sobre nuestra mente. Esta obsesión mental nos obliga a vivir en un estado de ansiedad perpetua, reaccionando a sombras en lugar de a la realidad de la presencia de Dios.
Jesús abordó esto directamente en Su famoso Sermón del Monte porque sabía lo fácil que es que nuestros ojos se desvíen hacia los problemas de mañana. Les recordó a Sus seguidores que la vida es mucho más que las cosas por las que nos preocupamos, como la comida o la ropa. Cuando nos fijamos en el futuro, perdemos de vista el hecho de que Dios ya está en ese futuro, esperándonos con todo lo que necesitaremos.
Mateo 6:25–27 (NTV) »Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?
Busca a Dios primero para despejar la neblina
El primer paso para romper el ciclo del estrés basado en el futuro es cambiar nuestro enfoque principal. Jesús nos dice que “busquemos primeramente el Reino de Dios”. Esto no es solo una regla religiosa; es una forma práctica de despejar la neblina mental. Cuando hacemos que las prioridades de Dios sean nuestras prioridades, nuestros “¿y si…?” personales comienzan a encogerse en comparación con Su eterno “Yo Soy”.
Buscar el Reino significa dejar de intentar ser los reyes y reinas de nuestros propios pequeños imperios. La mayoría de nuestro estrés proviene de la presión de intentar controlar resultados que están completamente fuera de nuestras manos. Cuando ponemos a Dios primero, reconocemos que Él es quien está en control, lo cual quita el peso de nuestros hombros y lo coloca sobre los Suyos.
Vivir rectamente en el presente
El estrés por el futuro a menudo sirve como una distracción enorme de lo que Dios quiere que hagamos ahora mismo. Jesús nos anima a vivir rectamente hoy, en lugar de permitir que nuestra fijación en el mañana nos excuse de honrarlo en el presente. Si estás tan preocupado por una posible crisis financiera dentro de tres años, podrías perder la oportunidad de ser generoso o fiel con tus recursos esta tarde.
Vivir rectamente significa estar “totalmente presente” en el momento actual. Dios nos da suficiente gracia para los desafíos de hoy, pero no nos da “gracia adelantada” para los problemas imaginados de mañana. Cuando intentamos resolver los problemas de mañana con la energía de hoy, terminamos exhaustos y estresados. Al enfocarnos en obedecer a Dios aquí y ahora, construimos una base de fidelidad que nos prepara para lo que sea que el futuro realmente traiga.
Mateo 6:33–34 (NTV) Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.
Recibe lo que Dios te da
La cura final para el estrés constante sobre el futuro es aprender el arte de recibir. A menudo nos acercamos al futuro con una mentalidad de “agarrar”, tratando de obtener seguridad y certeza por nuestra cuenta. Pero el camino de Jesús es una mentalidad de “recibir”. Él promete que si lo buscamos, Él nos dará todo lo que realmente necesitamos.
Esto requiere una confianza profunda, visceral, en que Dios es verdaderamente bueno. Si creemos que Dios es un juez tacaño, siempre estaremos estresados. Pero si lo vemos como un Padre amoroso que alimenta a los pájaros y viste a los lirios, podemos respirar aliviados. No tienes que fabricar tu propia seguridad; solo tienes que recibir la provisión que Él ya prometió.
Enseñanza clave
Estar siempre estresado por el futuro revela que hemos dejado de confiar en el carácter de Dios y hemos empezado a confiar en nuestra propia capacidad de preocuparnos. Jesús ofrece un camino mejor: buscar a Dios primero, vivir fielmente hoy y confiar en Él para el mañana. Cuando dejamos de intentar predecir y controlar el futuro, finalmente somos libres para disfrutar la paz que Él ya está ofreciendo en el presente.
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