Las palabras revelan lo que realmente hay en nuestro corazón. Una fe genuina transforma nuestra lengua y hasta lo que hacemos con nuestros pulgares.

Haz clic aquí para ver el bosquejo del sermón.

Puntos de conversación:

  • Nuestro hablar es un reflejo directo de nuestro corazón. Lo que decimos revela quiénes somos realmente por dentro; la verdadera modificación de conducta y de habla comienza cuando Dios transforma nuestros deseos internos. Mateo 12:34-35
  • Las palabras llevan un peso eterno muy grande. Jesús advirtió que seremos responsables de cada palabra ociosa que digamos, lo que significa que nuestro hablar vindica o condena la realidad de nuestra fe. Mateo 12:36-37
  • La madurez espiritual requiere un filtro. La verdadera fe demanda que seamos rápidos para escuchar al Espíritu Santo, lentos para hablar impulsivamente y lentos para albergar ira. Santiago 1:19, Proverbios 17:27-28
  • Una lengua sin control vuelve inútil nuestra religión. Si afirmamos seguir a Cristo pero no logramos controlar nuestra boca, nuestro teclado y nuestros pensamientos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Santiago 1:26, Santiago 3:1-2
  • El habla tóxica es inherentemente destructiva. Las palabras sin control actúan como un incendio forestal que corrompe nuestra propia vida y daña nuestras relaciones, tomando inspiración del enemigo en lugar de Dios. Santiago 3:6, Apocalipsis 12:10
Discusión:
  1. Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
  2. Jesús afirmó que “lo que está en tu corazón determina lo que dices.” ¿Cómo has visto que esta verdad se manifiesta en tu propia vida cuando has estado estresado o enojado?
  3. ¿De qué maneras encuentras más difícil controlar tus “pulgares” (redes sociales, mensajes de texto) que tus palabras habladas? ¿Por qué es más fácil ser crítico detrás de una pantalla?
  4. Piensa en el concepto del “diálogo interno”. ¿Cómo afecta tu monólogo interno tu vida espiritual, y cómo podemos predicar activamente la verdad del Evangelio a nuestra propia mente?
  5. Lee Santiago 1:19. ¿Cómo se ve, de manera práctica en una conversación, ser “rápido para escuchar al Espíritu Santo” antes de responder?
  6. Santiago compara la lengua con una chispa pequeña que enciende un bosque enorme. Comparte un ejemplo de una ocasión en la que unas pocas palabras descuidadas causaron una gran destrucción en una relación o en el lugar de trabajo.
  7. ¿En qué área estás luchando más actualmente con tus palabras (por ejemplo, quejas, críticas, chismes o diálogo interno negativo)? ¿Cuál es un paso práctico que puedes tomar esta semana para permitir que el Espíritu Santo guíe tu manera de hablar?