Fe y Crecimiento

Los sentimientos de culpa no son enteramente malos para los que quieren honrar a Dios en esta vida.

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Hemos estado todos en ese lugar en que somos embargados por la culpa, incluso hasta el punto de no querer hablar con Dios. Como cristianos, nunca deberíamos insistir en nuestra culpa, después de todo, ya somos perdonados y amados por Cristo. Sin embargo, eso no quiere decir que no hay que pensar dos veces en los pecados que hemos cometido.

Tiene que haber algún tipo de culpabilidad con el fin de encender el verdadero arrepentimiento dentro de nosotros. Tenemos que experimentar algún tipo de vergüenza con el fin de ser humildes y volver a Dios.

2 Samuel 11:2-3 Una tarde, después del descanso de mediodía, David se levantó de la cama y subió a caminar por la azotea del palacio. Mientras miraba hacia la ciudad, vio a una mujer de belleza singular que estaba bañándose. Luego envió a alguien para que averiguara quién era la mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam y esposa de Urías el hitita”.

En 2 Samuel vemos la historia de David y Betsabé. En esta historia el rey David ve a Betsabé, esposa de Urías, y piensa que es preciosa, así que duerme con ella y la deja embarazada. Para tratar de cubrir las cosas, David envía a Urías a la primera línea de un campo de batalla a propósito para que lo mataran. Después, David se casa con Betsabé y tienen un hijo. Entonces Dios envía a Natán a David para decirle una parábola.

2 Samuel 12:1-5 Por lo tanto, el Señor envió al profeta Natán para que le contara a David la siguiente historia: —Había dos hombres en cierta ciudad; uno era rico y el otro, pobre. El hombre rico poseía muchas ovejas, y ganado en cantidad. El pobre no tenía nada, solo una pequeña oveja que había comprado. Él crió esa ovejita, la cual creció junto con sus hijos. La ovejita comía del mismo plato del dueño y bebía de su vaso, y él la acunaba como a una hija. Cierto día llegó una visita a la casa del hombre rico. Pero en lugar de matar un animal de su propio rebaño o de su propia manada, tomó la ovejita del hombre pobre, la mató y la preparó para su invitado. Entonces David se puso furioso. —¡Tan cierto como que el Señor vive —juró—, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte!

David se enojó con el hombre de la parábola, sin darse cuenta de que la historia era sobre él.

2 Samuel 12:5 Entonces David se puso furioso. —¡Tan cierto como que el Señor vive —juró—, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte!

Cuando David se dio cuenta de su pecado, lo confesó.

2 Samuel 12:13 Entonces David confesó a Natán: —He pecado contra el Señor.

La culpabilidad humillante no es la mejor sensación de tener, pero es una reacción natural para un creyente.

Si no sentimos algún tipo de culpabilidad inmediata, nuestros corazones no son sensibles a lo que Dios desea de nosotros. Si seguimos adelante sin pensarlo dos veces, entonces es probable que estemos viendo la gracia como una licencia para pecar. Tenemos que hacer algo positivo con nuestra culpa, no podemos quedarnos estancados en ella. Quedarse estancado en la culpa en realidad puede conducir a más pecado, porque sentimos que somos ya una causa perdida y que hacerlo de nuevo, no haría una diferencia. Sin embargo, todo esto es una pérdida de tiempo y da lugar a más culpa.

Avancemos al arrepentimiento. El arrepentimiento no trata sólo de disculparse con Dios, es reconocer nuestros pecados, junto con la decisión consciente de no volver a ellos.

Después tenemos que perdonarnos a nosotros mismos. Si el Dios del universo te ha perdonado, entonces, ¿quién eres tú para guardar rencor contra ti mismo?

Lucas 11:4 y perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros. Y no permitas que cedamos ante la tentación.

En la oración del Señor pedimos a Dios que nos perdone nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, que ¡incluye a nosotros mismos! Has pecado contra ti mismo, pero tienes el poder y la obligación de perdonarte a tí mismo.

Vivimos bajo la gracia, que no es una invitación abierta a seguir pecando, pero un desafío abierto a hacerlo mejor. Convierte tu culpa en el arrepentimiento, y el arrepentimiento en la convicción. La culpa siempre mira al pasado, pero la convicción mira hacia el futuro.

Preguntas para comentar:

  1. Preparación: Ver el video juntos o invita a alguien para resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial al video/artículo? ¿Está de acuerdo con alguna parte? ¿Qué  saltó a la vista?
  3. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste invadido por los sentimientos de culpa y vergüenza? ¿Cómo respondiste? ¿Cuánto tiempo estuviste bajo la pesada carga de la culpa?
  4. “Tiene que haber algún tipo de culpabilidad para nosotros tener un verdadero arrepentimiento.” ¿Estás de acuerdo? Explica.
  5. Explica el pecado de David (ver 2 Samuel 11).
  6. Lee Salmo 51 , un canto de arrepentimiento de David. ¿Crees que David escribió esto con un sentimiento de culpa? ¿Por qué o por qué no?
  7. ¿Qué es un verdadero arrepentimiento? ¿Cómo es diferente de “la tristeza del mundo?
  8. Llévatelo: Escribe una medida de acción personal basada en esta conversación.

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