¿Cómo puedes saber si una iglesia valora el discipulado? Aprende las evidencias clave de una iglesia que trata la Gran Comisión como un mandato y empodera a creyentes comunes para hacer discípulos.

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Puedes saber que una iglesia valora el discipulado cuando su enfoque principal se centra en ayudar a personas comunes a seguir a Jesús y transmitir su fe a otros. Una iglesia enfocada en el discipulado ve la Gran Comisión como un mandato directo y no como una sugerencia opcional. Mide el verdadero crecimiento espiritual por qué tan bien los creyentes confían en Jesús, honran a Dios y ayudan activamente a otros a hacer lo mismo.

Una iglesia que valora el discipulado trata la Gran Comisión como un Mandato Directo de Dios.

Cuando miras diferentes iglesias, podrías preguntarte qué impulsa realmente sus metas ministeriales diarias. Algunas iglesias se enfocan fuertemente en entretener multitudes, mientras que otras centran todo en mantener programas tradicionales. Pero una iglesia que valora el discipulado reconoce una verdad muy simple: Jesús es el jefe, y Su comisión es nuestro mandato claro.

Antes de ascender al cielo, Jesús reunió a Sus seguidores y les dejó Sus instrucciones finales. No ofreció una lista de recomendaciones al azar para considerar cuando tuvieran tiempo libre. En cambio, emitió una misión global respaldada por Su autoridad suprema en el cielo y en la tierra.

 Mateo 28:18-20 (NTV) Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 20 Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».

Hacer discípulos no es un pasatiempo opcional para cristianos súper espirituales. Es la misión central de la iglesia local. Cuando la familia de la iglesia valora el discipulado, verás a los líderes constantemente guiando a las personas a ayudar a otros gozosamente a buscar a Dios por obediencia a Cristo.

Una iglesia que valora el discipulado define la madurez espiritual como ayudar a otros.

Muchas personas asumen que el crecimiento espiritual es un viaje completamente privado. Piensan que mientras lean su Biblia, oren y asistan a los servicios de la iglesia, están creciendo como cristianos maduros. Pero ese crecimiento personal solo representa la mitad de la ecuación.

Una iglesia saludable enseña que la verdadera madurez espiritual implica pasar de ser un consumidor a convertirse en un productor. Nos gusta llamar a esto convertirse en un seguidor de Jesús “de círculo completo”. Puedes entender este camino transformador mediante tres pasos simples: confiar en Jesús para salvación, honrar a Dios en tus hábitos diarios y ayudar a otros a hacer exactamente lo mismo.

Cuando ayudas a alguien más a dar su siguiente paso con Dios, tu propia fe cobra vida de una manera completamente nueva. La madurez espiritual no se trata solo de acumular conocimiento bíblico en tu mente. Se trata de tomar lo que Dios te enseñó y transmitirlo a un amigo, vecino o familiar.

Una iglesia que valora el discipulado empodera a cada creyente para hacer discípulos.

Es muy común que los cristianos se sientan nerviosos cuando se trata de mentorear a alguien más en su fe. Podrías pensar que aún no conoces suficiente Escritura, o que necesitas un título de seminario antes de poder discipular o mentorear a un amigo. Podrías preocuparte de que alguien te haga una pregunta teológica difícil que no puedas responder.

Una iglesia que prioriza el discipulado trabaja arduamente para derribar esas barreras de intimidación. Los líderes le recuerdan a la congregación que todo creyente está calificado para ayudar a alguien más a dar un paso espiritual. No necesitas ser un “profesional” o sea un pastor, un líder o un cristiano maduro en la fe para sentarte en una mesa y leer una lección bíblica con un amigo.

Jesús sabía que nos sentiríamos insuficientes por nuestra cuenta, por eso prometió enviar ayuda divina para la misión.

Hechos 1:8 (NTV) pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.

Nunca entras solo en una relación de mentoría. El Espíritu Santo vive dentro de ti, dándote sabiduría, valentía y paciencia mientras inviertes en otros. Cuando una iglesia equipa a creyentes comunes con herramientas simples y depende del poder del Espíritu, hacer discípulos se convierte en una parte natural de la vida diaria.

Una iglesia que valora el discipulado mide el éxito por multiplicación, no por asistencia.

Puedes identificar fácilmente lo que una iglesia valora al observar lo que sus líderes celebran. Las iglesias que valoran el desempeño corporativo suelen medir el éxito por los números de asistencia del domingo, el tamaño de los edificios y los totales del presupuesto. Aunque esos indicadores prácticos pueden reflejar crecimiento, no necesariamente prueban que las personas están creciendo espiritualmente.

Una iglesia orientada al discipulado mide el éxito por la multiplicación. La multiplicación es el proceso en el que cada discípulo o mentor forma a otro discípulo, y ese nuevo discípulo también se convierte en un mentor que forma a otro discípulo/mentor, creando un ciclo continuo de crecimiento espiritual. Entonces, los líderes celebran cuando miembros comunes se levantan para mentorear a nuevos creyentes, abrir nuevos grupos de conexión (grupos pequeños o células) y servir a su comunidad.

Cuando una cultura de iglesia valora el discipulado, los miembros no dependen del edificio o de los pastores para hacer todo el trabajo espiritual. En cambio, los creyentes ven sus hogares, lugares de trabajo y cafeterías locales como campos de misión donde pueden ayudar a otros a buscar a Dios cada día de la semana.

Entonces, tanto los cristianos maduros con años de caminar en la fe como los nuevos creyentes que recién comienzan, ¿están dispuestos a obedecer el mandato de Jesús y dar el paso de empezar a mentorear a otros en su camino espiritual? Porque el Reino de Dios no avanza por espectadores, sino por discípulos que se levantan, se multiplican en otros mentoreándolos, es decir, discipulándolos, para que se conviertan en discípuladores que van y convierten a los no creyentes en seguidores de Cristo. Y así, sucesivamente, todos avanzamos en círculo completo alcanzando al perdido. 

Enseñanza clave

Puedes saber que una iglesia valora el discipulado cuando obedece activamente la Gran Comisión equipando a cada creyente para hacer discípulos. El verdadero crecimiento espiritual ocurre cuando confiamos en Jesús, honramos a Dios y completamos el círculo ayudando a otros a conocer a Cristo. ¡El tiempo de obedecer el mandato de la Gran Comisión no es mañana, es hoy!