En muchas instituciones y organizaciones, mientras más asciendes, menos tienes que servirle a la gente que te rodea. Pero no es así como funciona en el reino de Dios. Jesús mismo es Dios, pero incluso él no se rehusa a servir.

La última cena

En Juan 13 Jesús hace una cosa increíble. Es la última comida que compartirá con sus discípulos, y él se levanta y comienza a lavar sus pies. Esto no solo fue extraño, sino que era totalmente humillante en su cultura. Sólo los sirvientes de menor importancia  lavaban los pies de los huéspedes en una casa. Jesús estaba enviando un mensaje claro a sus discípulos: si quieres ser grande, debes estar dispuesto a servir. Léelo tú mismo en Juan 13.

Lo que esto no está diciendo acerca de Jesús

No mal interpretes el punto de este pasaje. Esto no quiere decir que Jesús es débil. No está diciendo que Jesús no era Dios o supremo o el Creador del universo. Sabemos que él era y es. La disposición a servir no es una admisión de debilidad.

Lo que esto dice sobre Jesús

Aquí está el punto: Jesús es Dios, y el corazón, el centro de su carácter es el amor y la gracia. Dios es un dador, y nosotros deberíamos serlo también. Si estamos siguiendo a Jesús, estamos siguiendo a un sirviente.