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Vida y Relaciones

La Biblia llama a los cristianos “hijos de Dios. Sin embargo, esta relación no es natural o física si no espiritual.

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La Biblia llama a los cristianos “hijos de Dios. Sin embargo, esta relación no es natural o física. No soy un hijo de Dios de la misma manera que soy el hijo de mi madre y padre. No somos genéticamente hijos de Dios, porque Dios no es un ser humano, ni tampoco posee un cuerpo físico. Nosotros no somos la misma clase de ser que es Dios. Juan 1:12-13 dice:

pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.

Nadie es un hijo de Dios intrínsecamente o por naturaleza. Es por eso que el versículo 12 habla de llegar a ser hijos de Dios, lo que requiere un acto de fe de nuestra parte. No eres un hijo de Dios hasta que confíes conscientemente tu vida y tu eternidad a Dios por medio de Jesucristo. El versículo 13 añade que ser un hijo de Dios no tiene nada que ver con el nacimiento físico o el descenso. Más después, Juan 3 aclara que el nacimiento espiritual es un acto por el cual Dios nos da vida para con él cuando estábamos muertos espiritualmente.

La Biblia enseña que llegamos a ser hijos de Dios por adopción. Esta imagen sugiere varias verdades:

La adopción revela el corazón del Padre.

Dios quiere que seamos sus hijos. La adopción es un acto de gracia e iniciativa por parte de los padres hacia el niño. Efesios 1:5 dice:

Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.

La adopción es un acto de la iniciativa de Dios, no la nuestra. Se lleva a cabo por medio de Jesucristo, y él está encantado de hacerlo.

La adopción implica un cambio de estatus hacia Dios.

Ser adoptado significa que un niño que en un tiempo no tenía familia ahora ha sido aceptado e incluido. Del mismo modo, una vez que estábamos lejos de Dios, personas ajenas a sus promesas. Ahora somos parte de la familia. Mira Gálatas 4:4-5:

Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley. Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos;

El escritor mezcla dos metáforas, la esclavitud y la adopción, para enfatizar el acto de gracia de Dios para hacernos sus hijos . Nuestra condición antigua, no era solamente la orfandad espiritual, sino la esclavitud. Dios no sólo nos adoptó, pero él nos compró sacándonos de una condición miserable para hacernos suyos.

La adopción confiere todos los derechos, privilegios y responsabilidades de los hijos.

No hay primera clase vs. niños de segunda clase en la familia de Dios. Debido a que cada hijo de Dios llega a la familia de la misma manera, todos tenemos el mismo estatus. Cada uno de nosotros se convierte en un heredero completo de las promesas de Dios. Romanos 8:17 describe esto:

Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos.[a] Ahora lo llamamos “Abba, Padre”. Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios. Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.

Cuando Dios nos adopta, nos da su Espíritu Santo. El Espíritu pone en cada uno de nosotros un testimonio interior que somos hijos de Dios. Es por eso que nos encontramos llamando a Dios en términos íntimos como “Abba” (“papito”).

La adopción de niños ejemplifica la gracia de Dios.

Cuando una familia decide adoptar un niño, está haciendo un acto que representa el corazón y la intención de Dios. Es un acto de gracia e iniciativa hacia una persona necesitada. Trae un extraño a una familia. Le da pertenencia completa a ese niño en todos los sentidos en lo que a la familia se trata.

Preguntas para comentar:

  1. Preparación: Ver el video juntos o invita a alguien para resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial al video/artículo? ¿Está de acuerdo con alguna parte? ¿Qué  saltó a la vista?
  3. Si tuvieras la oportunidad, ¿adoptarias un niño,a?
  4. ¿Te sientes realmente como un hijo / hija de Dios?
  5. Llévatelo: Escribe una medida de acción personal basada en esta conversación.

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