La Biblia enseña que Jesucristo desempeñó el papel central y esencial en la creación del universo. En lugar de ser un simple espectador o un añadido tardío a la historia, Jesús fue el agente activo por medio del cual Dios Padre trajo todas las cosas a la existencia. La Escritura revela que Jesús es el Verbo eterno que existía antes de que comenzara el tiempo, sosteniendo toda la creación con el poder de su mandato.
Jesús como el agente activo de la creación
Muchas personas ven la creación como la obra exclusiva de Dios Padre, pero el Nuevo Testamento ofrece una imagen más completa del Dios Trino en acción. El evangelio de Juan comienza identificando a Jesús como “el Verbo” y afirma explícitamente que nada existe sin su participación directa. Esto significa que cada galaxia, planeta y ser viviente debe su origen al Hijo de Dios. Él no simplemente observó el inicio del mundo; lo habló a la existencia.
“En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.” (Juan 1:1–3)
Este pasaje establece que Jesús es coeterno con el Padre. Porque Él es Dios, posee el poder inherente para crear vida y materia. La relación entre el Padre y el Hijo en la creación es de perfecta armonía: el Padre diseña e inicia, mientras que el Hijo ejecuta y sostiene el plan divino.
Todas las cosas fueron creadas para Él
El papel de Jesús en la creación va más allá del acto inicial de hacer el mundo; Él es también el propósito final de todo lo que existe. El apóstol Pablo explica en su carta a los Colosenses que el universo entero fue diseñado con Jesús como su punto focal. Esta perspectiva transforma nuestra comprensión del mundo: ya no es una colección aleatoria de materia, sino una obra maestra diseñada para la gloria del Hijo.
“Cristo es la imagen visible del Dios invisible. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él..” (Colosenses 1:15–16)
Cuando entendemos que todas las cosas fueron creadas para Jesús, cambia la manera en que vemos nuestra vida y el mundo natural. Los seres humanos no fuimos creados para encontrar satisfacción última en el mundo mismo, sino en la persona de Jesucristo. Él es el heredero de todas las cosas, y el mundo físico es un escenario donde su gloria y carácter se muestran para que todos los vean.
El Sustentador del universo
Jesús no simplemente “dio cuerda” al universo como a un reloj y luego se alejó. Su papel en la creación es continuo, pues Él es quien mantiene activamente las leyes de la física y el aliento de vida. Sin su participación constante, el universo se desintegraría en caos. El autor de Hebreos describe a Jesús como aquel que sostiene todas las cosas, enfatizando su autoridad continua sobre el cosmos.
“El Hijo irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, y sostiene todo con el gran poder de su palabra. Después de habernos limpiado de nuestros pecados, se sentó en el lugar de honor, a la derecha del majestuoso Dios en el cielo.” (Hebreos 1:3)
Este poder sustentador ofrece una profunda sensación de seguridad al creyente. Si Jesús tiene el poder para mantener las estrellas en su curso y gobernar las fuerzas fundamentales de la naturaleza, ciertamente tiene el poder para manejar los detalles de nuestra vida diaria. Su papel como Creador y Sustentador demuestra que Él es soberano tanto sobre el nivel macro del universo como sobre el nivel micro de nuestras luchas personales.
Corrigiendo conceptos erróneos sobre el Creador
Un concepto erróneo común es que Jesús es un “ser creado” que eventualmente se convirtió en un dios o que fue lo primero que Dios creó. Sin embargo, el registro bíblico es claro: Jesús es el Creador no creado. Si “nada fue creado sin Él”, entonces Él no pudo haber sido creado. Existe fuera del tiempo y el espacio, poseyendo la misma naturaleza divina que el Padre.
Otro malentendido es la idea de que el “Dios del Antiguo Testamento” es diferente de Jesús. En realidad, el “Señor” (Yahweh) que puso los cimientos de la tierra en el Antiguo Testamento es la misma persona que conocemos como Jesús en el Nuevo Testamento. Cuando leemos Génesis, debemos ver al Cristo preencarnado activo en la oscuridad, trayendo luz y vida por el poder de su palabra.
Enseñanza clave
Comprender el papel de Jesús en la creación es vital para una cosmovisión cristiana saludable. Jesucristo es el Verbo por medio del cual todas las cosas fueron hechas, el propósito para el cual existen, y el poder por el cual se sostienen. No es simplemente una figura histórica que vivió hace 2,000 años; es el Creador eterno que sigue involucrado íntimamente en el mundo hoy. Reconocer a Jesús como Creador nos lleva a adorarlo con la reverencia y el asombro que Él merece.
Ver también:
- ¿Dejó Jesús de ser Dios cuando vino a la Tierra?
- ¿Qué es la encarnación?
- ¿Por qué Jesús tuvo que hacerse humano?
- Lo que la creación nos dice acerca de Dios
- La creación da evidencia de Dios
- La revelación de Dios a través de la creación
- ¿Cómo deberíamos cuidar del medio ambiente?
- ¿Necesitan los cristianos preocuparse por el medio ambiente?
- Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
- ¿Cómo cambia tu manera de ver la naturaleza el saber que Jesús creó el mundo?
- ¿Por qué es importante creer que Jesús no fue un ser creado?
- ¿De qué maneras Jesús “sostiene” tu vida cada día?
- ¿Cómo impacta en tus metas personales la verdad de que “todo fue creado para Él”?
- ¿Cuál es la conexión entre Jesús como Creador y Jesús como Salvador?