Comparación: Tú no me mandas
La comparación es la versión moderna de la codicia: un deseo interno que roba nuestra paz, distorsiona nuestra identidad y nos aleja del corazón de Dios. Jesús nos enseña que lo que miramos se convierte en lo que deseamos, y que la única manera de despedir al “jefe” de la comparación es practicar la gratitud, confesar la envidia y rendir nuestro corazón a Su liderazgo.
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