La vida de Moisés se desarrolló entre palacios, desiertos y pastizales, cada etapa diseñada por Dios para formarlo como líder y siervo. Su historia nos recuerda que nuestro verdadero hogar no es terrenal, sino la presencia de Cristo hacia donde toda su vida apuntaba.
Discusión:
  1. Después de leer la “Enseñanza clave” en grupo, ¿cuáles son tus primeras impresiones sobre el artículo?
  2. Moisés pasó 40 años en un palacio y 40 años como pastor antes de que Dios lo llamara a liderar. ¿Por qué crees que Dios esperó tanto tiempo para iniciar la misión principal de Moisés?
  3. ¿Cómo te recuerda la transición de Moisés —de príncipe a pastor— la manera en que Jesús dejó Su trono en el cielo para vivir entre nosotros?
  4. En Madián, Moisés era un “forastero”. ¿Alguna vez te has sentido como un forastero en tu entorno, y cómo afectó eso tu fe?
  5. Los israelitas vivieron en tiendas por 40 años mientras seguían a Dios. ¿Qué nos enseña esto sobre la diferencia entre nuestra comodidad física temporal y nuestra seguridad eterna?
  6. Moisés vio la Tierra Prometida desde lejos, pero nunca vivió en ella. ¿Cómo nos anima esto cuando no vemos el “resultado final” de nuestras oraciones o esfuerzos de inmediato?