Jesús no siempre tuvo un cuerpo físico, pero desde la encarnación se unió para siempre a nuestra humanidad. Hoy sigue siendo plenamente Dios y plenamente hombre, el Salvador que entiende nuestra experiencia y tiene poder para darnos nueva vida.
Discusión:
  1. Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
  2. ¿Por qué es importante creer que Jesús fue plenamente humano y no solo un espíritu que parecía ser un hombre?
  3. ¿Cómo cambia tu manera de orar el hecho de que Jesús todavía tiene un cuerpo humano?
  4. ¿Qué nos dicen las cicatrices en el cuerpo resucitado de Jesús sobre el amor de Dios y la realidad de su sacrificio?
  5. Si Jesús no siempre tuvo un cuerpo, ¿por qué eligió tomar uno para el resto de la eternidad?
  6. ¿Cómo te da esperanza la resurrección física de Jesús respecto a lo que sucederá con tu propio cuerpo después de la muerte?