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Puntos de conversación:
- Moisés fue el profeta y portavoz de Dios sin rival. Números 12:6–7
- Moisés fue el incuestionable dador de la ley y juez. Éxodo 20:8-10
- Moisés fue el intercesor y mediador incomparable. Números 14, Éxodo 32:11-14; 31-32
- Jesús es mayor que Moisés. Hebreos 3:1-6
Hoy estamos en la semana 3 de nuestra serie en el libro de Hebreos. En la Semana 1, nos enfocamos en la naturaleza divina de Cristo, estudiando las siete cualidades que describen Su divinidad en Hebreos 1.
En la Semana 2, vimos la naturaleza humana de Cristo, explorando las siete razones por las que Jesús tuvo que hacerse humano. Mi favorita fue esta: para destruir el poder del diablo.
Hoy vamos a estudiar Hebreos 3:1–6. Para entender este pasaje, necesitamos responder dos preguntas fundamentales que el autor de Hebreos quiere que su audiencia —y nosotros— tengamos muy claras.
¿Quién fue Moisés? ¿Y por qué Jesús es mayor que él?
Recordemos que el autor de Hebreos escribe a cristianos judíos que estaban siendo tentados a regresar al judaísmo, porque a veces ser cristiano es difícil. Y si somos honestos, nosotros también entendemos esa tentación. Hoy nadie aquí está pensando en regresar al judaísmo… pero sí conocemos lo que es sentir la presión de volver a lo viejo, a lo cómodo, a lo que no exige fe.
Hay personas que empiezan a seguir a Jesús con entusiasmo, pero cuando en el trabajo descubren que ser íntegros les cuesta oportunidades, sienten la tentación de volver a hacer las cosas como antes. O jóvenes que aman a Jesús, pero cuando sus amigos se burlan de su fe, sienten la tentación de bajar el perfil, de mezclarse, de no ser diferentes.
Otras veces, hay familias que, cuando la vida se pone difícil, piensan: “Antes de seguir a Cristo no tenía estos problemas… quizá debería volver a mi antigua manera de vivir.” Todos conocemos esa sensación. Así que cuando Hebreos habla de cristianos tentados a regresar atrás… no es tan diferente de nosotros.
Entonces, contestemos la primera pregunta: ¿Quién fue Moisés?
En la tradición judía, Moisés ocupa una categoría única. Más grande que Abraham. Más grande que David. Más grande que Elías, Jeremías o Isaías. Para los judíos, Moisés era el G.O.A.T. Y cuando digo que para los judíos Moisés era el G.O.A.T., no me refiero al chivo expiatorio. G.O.A.T. son siglas en inglés que significan Greatest Of All Time, es decir, el más grande de todos los tiempos, el número uno.
Para ellos, Moisés era el máximo héroe espiritual. Y aquí hay tres razones por las cuales lo era —y sigue siéndolo para los judíos no cristianos en la actualidad—.
Primera razón:
Moisés fue el profeta y portavoz de Dios sin rival.
En el judaísmo, Moisés es llamado de muchas maneras que reflejan su grandeza espiritual. Una de las expresiones más conocidas es “Padre de todos los profetas”, no como una cita literal de la Biblia, sino como una forma tradicional de reconocer su supremacía profética.
También es conocido como Moshe Rabbenu, que significa “Moisés, nuestro maestro”, un título que expresa el profundo respeto y la autoridad que él representa para el pueblo judío. Y no es difícil entender por qué: Dios mismo lo distingue de todos los demás profetas, hablándole cara a cara, con una cercanía y claridad que nadie más experimentó.
Números 12:6–7 (NTV) y el Señor les habló: «Escuchen lo que voy a decir: »Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños. 7 Pero no con mi siervo Moisés. De toda mi casa, él es en quien confío.
Nadie habló por Dios como Moisés. Nadie tuvo ese nivel de acceso, intimidad y autoridad.
Segunda razón:
Moisés fue el incuestionable dador de la ley y juez.
Esto era enorme. Moisés subió al monte Sinaí, recibió los Diez Mandamientos y estableció una sociedad basada en la justicia de Dios, no en los caprichos de un tirano humano. Moisés, en esencia, introdujo el concepto de Estado de Derecho: el líder debía someterse a una ley superior. Esto, en el mundo antiguo, era revolucionario.
Un ejemplo impresionante de esto lo vemos en Éxodo 20:8–10 (NTV): “…Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, 10 pero el séptimo día es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios….”
En un mundo marcado por la esclavitud y el trabajo forzado, la idea de que todos —incluyendo siervos, extranjeros e incluso los animales— merecían descanso obligatorio era absolutamente radical. Declaraba que el valor humano no depende de la productividad, sino de que la persona fue creada a imagen de Dios. El descanso no era un lujo; era un recordatorio semanal de dignidad, igualdad y libertad.
Tercera y última razón por la cual Moises era considerado tan grande:
Moisés fue el intercesor y mediador incomparable.
Cuando Israel pecaba, Moisés se ponía entre Dios y el pueblo. Intercedía, clamaba por ellos y rogaba por misericordia. Nadie cargó ese rol como él. Su corazón pastoral, su valentía espiritual y su amor por el pueblo lo llevaron a ponerse en la brecha una y otra vez.
Uno de los ejemplos más claros está en Números 14, cuando Israel se niega a entrar a la Tierra Prometida. El pueblo se rebela, quiere regresar a Egipto y Dios anuncia juicio. Entonces Moisés intercede apelando al carácter de Dios: a Su misericordia, Su paciencia y Su amor inagotable (Números 14:17–19). Y clama: “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo…”
La respuesta de Dios es sorprendente: “Los he perdonado conforme a tu palabra.” Así de poderoso era el ministerio de intercesión de Moisés.
Otro gran ejemplo es el del becerro de oro. Israel se desvía, adora un ídolo y Dios anuncia juicio. Pero Moisés se pone en la brecha (Éxodo 32:11–14). Intercede y le recuerda a Dios Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y la Escritura dice que el Señor desistió del mal que había dicho que haría.
Más adelante, en los versículos 31–32, Moisés vuelve a interceder y llega al punto de ofrecer su propia vida: “…si solo perdonaras su pecado; pero si no, ¡borra mi nombre del registro que has escrito!”
Este es el acto supremo de mediación humana en todo el Antiguo Testamento. Nadie más ofrece su vida así por el pueblo… hasta que vino Jesús, quien no solo lo ofreció, sino que entregó Su vida por todos.
Ahora entendemos por qué Moisés era considerado el más grande. Pero Hebreos 3 nos dice algo sorprendente:
Jesús es mayor que Moisés.
Hebreos 3:1–2 (NTV) Así que, amados hermanos, ustedes que pertenecen a Dios y tienen parte con los que han sido llamados al cielo, consideren detenidamente a este Jesús a quien declaramos mensajero de Dios y Sumo Sacerdote. 2 Pues él fue fiel a Dios, quien lo nombró, así como Moisés fue fiel cuando se le encomendó toda la casa de Dios.
El autor de Hebreos comienza usando la palabra “fiel” tanto para Moisés como para Jesús, pero no para compararlos como si estuvieran en la misma categoría. Su intención no es decir: “Moisés fue fiel y Jesús también”, sino mostrar que, aunque ambos fueron fieles, pertenecen a categorías completamente distintas. Moisés fue fiel como siervo; Jesús es fiel como Hijo. Esa diferencia lo cambia todo.
Moisés era una figura legendaria para la nación de Israel. Como dice Hebreos 3:2, “se le encomendó toda la casa de Dios”. Esta es una referencia directa a lo que Dios mismo dijo en Números 12:6–7, un pasaje que ya vimos al hablar de Moisés como profeta incomparable:
“Si hubiera profetas entre ustedes, yo, el Señor, me revelaría en visiones; les hablaría en sueños. Pero no con mi siervo Moisés. De toda mi casa, él es en quien confío.”
En otras palabras, Moisés fue el siervo más fiel, el más confiable, el más cercano a Dios dentro de la casa. Pero aun así, seguía siendo siervo. Jesús, en cambio, no es un siervo dentro de la casa… Él es el Hijo sobre la casa.
Empero el autor de Hebreos va más allá para dejar bien en claro la gran diferencia entre Moisés y Jesús:
Hebreos 3:3–4 (NTV) Pero Jesús merece mucha más gloria que Moisés, así como el que construye una casa merece más elogio que la casa misma. 4 Pues cada casa tiene un constructor, pero el que construyó todo es Dios.
Aquí está el punto que el autor quiere que entendamos: Moisés es parte de la casa… pero Jesús es el Constructor de la casa. Y el Constructor de todo es Dios. Por lo tanto, el argumento es directo y poderoso: si Jesús es el Constructor, entonces Jesús es Dios. Así que no había —ni hay— comparación posible entre los dos. ¡Jamás! Nadie puede compararse con Jesús.
Para una mente judía tradicional, esto era explosivo. Ellos consideraban a Moisés como el más grande de todos los tiempos, incluso por encima de Jesús, porque aún esperan al Mesías prometido. Y por eso el autor de Hebreos les está abriendo los ojos a esta gran verdad acerca de Jesús: que Él es el verdadero Profeta, el verdadero Legislador y el verdadero Mediador. Les escribe así para que no se aparten de Cristo y regresen a la antigua religión, el judaísmo. Y les recalca:
Hebreos 3:5–6 (NTV) En verdad Moisés fue fiel como siervo en la casa de Dios. Su trabajo fue una ilustración de las verdades que Dios daría a conocer tiempo después; 6 pero Cristo, como Hijo, está a cargo de toda la casa de Dios; y nosotros somos la casa de Dios si nos armamos de valor y permanecemos confiados en nuestra esperanza en Cristo.
Entonces, Moisés fue fiel como siervo… pero Jesús es fiel como Hijo. Y allí está la gran diferencia marcada entre ambos. Por eso Jesús se encuentra en una categoría única. Moisés apuntaba hacia algo mayor, y Jesús es ese “algo mayor” al que Moisés señalaba. Moisés fue un siervo fiel encargado de la casa de Dios; pero Jesús está a cargo de la casa de Dios, es decir, Él es el Hijo, el Señor, el Amo de la casa.
Ahora, todos nosotros —junto con todos los que han puesto su fe en Cristo— somos esa casa. Así que Jesús no solo está sobre Moisés… Jesús está sobre nosotros, guiándonos, cuidándonos y gobernándonos como el Señor de Su pueblo.
El autor de Hebreos termina toda esta exhortación con una advertencia solemne: “No endurezcan el corazón.” Está conectando todo lo que hemos visto con el Salmo 95:7–11, un recordatorio profundo y urgente para cada generación.
Hebreos 3:7–11 (NTV) 7 Por eso el Espíritu Santo dice: «Cuando oigan hoy su voz, 8 no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron, aquel día que me pusieron a prueba en el desierto. 9 Allí sus antepasados me tentaron y pusieron a prueba mi paciencia a pesar de haber visto mis milagros durante cuarenta años. 10 Por eso, estuve enojado con ellos y dije: “Su corazón siempre se aleja de mí. Rehúsan hacer lo que les digo”. 11 Así que en mi enojo juré: “Ellos nunca entrarán en mi lugar de descanso”»
Así como Israel rechazó a Moisés, el peligro ahora era rechazar a Jesús, quien es mayor. Moisés fue grande… pero Jesús es mayor. Moisés fue siervo… Jesús es Hijo. Moisés habló por Dios… Jesús es la Palabra de Dios. Moisés construyó una nación… Jesús construye la casa eterna de Dios. Moisés intercedió… Jesús intercede perfectamente. Moisés ofreció su vida por el pueblo… Jesús dio Su vida por todos.
Por eso Hebreos nos llama a poner los ojos en Jesús, afirmar nuestra esperanza, permanecer fieles y no endurecer el corazón. Y este llamado es para todos.
Para el creyente que se siente tentado a regresar atrás, a lo viejo, a lo cómodo, a lo que no exige fe. Hoy el Espíritu Santo te dice: “No regreses. Afírmate en Cristo. Él es mayor que Moisés, mayor que tu pasado, mayor que cualquier cosa que te quiera apartar de Cristo.” Vuelve a poner tus ojos en Él. Permanece fiel.
Y para el que aún no conoce a Jesús, este es tu momento. No cierres tu corazón. Hoy Jesús te invita a entrar en Su casa, a ser parte de Su pueblo, a recibir Su perdón y Su descanso. Él dio Su vida por ti, y hoy te llama por tu nombre. Si quieres recibirlo, dile desde tu corazón:
“Señor Jesús, hoy escucho tu voz.
No quiero endurecer mi corazón.
Creo que moriste por mí y resucitaste para darme vida.
Te entrego mi corazón y mi vida.
Sálvame, perdóname y hazme tuyo.
Desde hoy quiero seguirte y permanecer en ti. Amén.”
Ver también:
- Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
- ¿Por qué crees que Moisés ocupó un lugar tan central en la fe y la identidad judía?
- ¿Cómo te ayuda entender a Moisés a comprender mejor a Jesús?
- ¿Qué presiones hoy en día tientan a las personas a “volver” a su antigua manera de vivir en lugar de perseverar en Cristo?
- ¿Qué significa, de manera práctica, que “somos la casa de Dios”?
- ¿Cómo cambia tu manera de pensar sobre la obediencia el resumen que Jesús hace de la ley en Mateo 22?
- ¿En qué área necesitas recordar esta semana que Jesús es mayor que aquello que te parece seguro o familiar?