(Resumen basado en el video “Recorrido Guiado del Tabernáculo Judío” – Eder Martínez)
Éxodo 25:8 (NTV) »Haz que los israelitas me construyan un santuario para que yo habite en medio de ellos.
El video “Recorrido Guiado del Tabernáculo Judío” presenta una vista clara y ordenada del Tabernáculo que Dios mandó construir a Moisés. A través de un recorrido visual, muestra cómo cada parte tenía un propósito específico dentro del sistema de adoración del Antiguo Testamento. Este ensayo integra ese contenido con las verdades bíblicas que el Tabernáculo anticipaba y que encuentran su cumplimiento en Jesús.
El Tabernáculo fue establecido por Moisés bajo la dirección de Dios para albergar el sistema de ley y sacrificio donde Él prometió habitar entre su pueblo
El Tabernáculo no fue una idea humana, sino un diseño dado directamente por Dios. Moisés recibió instrucciones detalladas para construir un lugar donde se llevarían a cabo los sacrificios y donde Dios manifestaría su presencia en medio de Israel.
El recorrido muestra el atrio exterior, rodeado por una cerca que marcaba la separación entre lo santo y lo común. Allí se encontraba el altar de bronce, donde se ofrecían sacrificios por el pecado, y el lavacro, donde los sacerdotes se purificaban antes de entrar al Lugar Santo. Todo esto subrayaba la santidad de Dios y la necesidad de expiación para acercarse a Él.
El Tabernáculo estaba lleno de símbolos que apuntaban a Jesús en el Nuevo Testamento; cada pieza tenía un propósito
Aunque el video se centra en describir cada elemento, cada parte del Tabernáculo anticipaba la obra de Cristo.
El candelabro iluminaba el Lugar Santo, apuntando a Jesús como la luz del mundo.
La mesa de los panes de la proposición recordaba la provisión de Dios, apuntando a Jesús como el pan de vida.
El altar del incienso representaba la oración, que Jesús perfecciona como nuestro intercesor.
Y el Arca del Pacto, ubicada en el Lugar Santísimo, simbolizaba la presencia misma de Dios, que ahora habita en nosotros por medio del Espíritu Santo.
Así, el Tabernáculo funcionaba como una sombra profética que anunciaba la obra redentora de Jesús.
Gracias a Jesús, nuestro pecado está cubierto para siempre; ya no necesitamos sacrificios ni un Tabernáculo físico porque Él es el sacrificio definitivo
El sistema del Tabernáculo era temporal y limitado. Los sacrificios debían repetirse continuamente porque no podían quitar el pecado de manera permanente. Pero Jesús, el sacrificio perfecto, cumplió todo lo que el Tabernáculo representaba. Su muerte cubrió nuestro pecado de una vez y para siempre. Por eso, ya no necesitamos un Tabernáculo físico ni un sistema de sacrificios. Dios ahora habita en nosotros por medio del Espíritu Santo.
El Tabernáculo antiguo estableció a Dios como el único Dios verdadero, pero su propósito final era señalar hacia Jesús, quien abrió el camino para que nosotros mismos seamos la morada de Dios.
El Tabernáculo fue mucho más que una estructura antigua en medio del desierto; fue la manera en que Dios enseñó a su pueblo quién era Él, cómo podían acercarse a su presencia y qué significaba vivir bajo su santidad. Cada espacio, cada mueble y cada sacrificio formaban parte de un sistema temporal que apuntaba hacia algo mayor.
El recorrido visual del video ayuda a comprender su diseño y función, pero la Biblia nos muestra su significado más profundo: todo el Tabernáculo era una sombra que anunciaba la obra perfecta de Jesús. En Cristo encontramos el cumplimiento definitivo de lo que el Tabernáculo representaba: el sacrificio perfecto, el acceso directo a Dios y la presencia divina habitando en nosotros. Por eso, ya no necesitamos un santuario físico; ahora, por medio de Jesús, somos nosotros la morada donde Dios decide vivir.