Jesús nunca dejó de ser Dios al venir a la tierra; simplemente veló su gloria en un cuerpo humano. Su divinidad intacta garantiza que su sacrificio puede salvarnos y que su vida es nuestro modelo perfecto.
Discusión:
  1. Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
  2. ¿Por qué es importante para nuestra salvación que Jesús permaneciera plenamente Dios mientras estuvo en la tierra?
  3. ¿Cómo te ayuda a relacionarte con Jesús el saber que Él experimentó limitaciones humanas como el hambre y el cansancio?
  4. ¿Cuál es la diferencia entre renunciar a “privilegios divinos” y renunciar a la “naturaleza divina”?
  5. ¿De qué manera los milagros de Jesús sirven como evidencia de su divinidad durante su ministerio terrenal?
  6. ¿Cómo cambia tu visión de la identidad de Jesús la declaración “YO SOY” en Juan 8:58?