El libro de Hebreos es una profunda carta del Nuevo Testamento centrada en la absoluta supremacía y suficiencia de Jesucristo. Afirma que Jesús es superior a cada aspecto del Antiguo Pacto, incluyendo a los ángeles, a Moisés y al sacerdocio levítico. En última instancia, Hebreos funciona como una poderosa exhortación para que los creyentes permanezcan fieles a Cristo, quien ofrece una mejor esperanza y el sacrificio final por el pecado.
La superioridad de Jesucristo
El mensaje principal de Hebreos es que Jesucristo es mayor que cualquier persona o sistema que vino antes de Él. Esto era crucial para la audiencia original, probablemente cristianos judíos que enfrentaban persecución intensa. Debido a su sufrimiento, muchos se sentían tentados a abandonar su fe en Cristo y regresar a la seguridad del judaísmo tradicional. El autor combate esta tentación demostrando cuidadosamente que volver al Antiguo Pacto sería apartarse del cumplimiento de todas las promesas de Dios.
En los primeros capítulos, el autor establece que Jesús es la expresión exacta del ser de Dios. No es simplemente un profeta ni un ángel de alto rango; es el Hijo divino por medio del cual Dios creó el universo. Al mostrar que Jesús es superior a los ángeles y mayor que Moisés —el gran legislador de Israel— el autor deja claro que Jesús posee la autoridad suprema.
“El Hijo irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, y sostiene todo con el gran poder de su palabra. Después de habernos limpiado de nuestros pecados, se sentó en el lugar de honor, a la derecha del majestuoso Dios en el cielo.” (Hebreos 1:3)
Un mejor sacerdocio y un mejor pacto
Una parte significativa del libro se enfoca en el “sacerdocio” de Jesús. Bajo el Antiguo Pacto, los sacerdotes humanos servían en un tabernáculo físico y ofrecían sacrificios de animales que nunca podían quitar el pecado de manera definitiva. Estos sacerdotes estaban limitados por su propia mortalidad y por su necesidad de perdón. Sin embargo, Hebreos presenta a Jesús como el Sumo Sacerdote definitivo que sirve en el tabernáculo celestial.
Jesús pertenece al orden de Melquisedec, un misterioso rey-sacerdote del Antiguo Testamento, lo cual señala un sacerdocio eterno en lugar de hereditario. Como Jesús es sin pecado y vive para siempre, su intercesión por los creyentes nunca termina. Este cambio del antiguo al nuevo pacto marca la llegada de un “mejor pacto”, basado no en reglas externas escritas en piedra, sino en la gracia de Dios escrita en los corazones.
“Pero ahora a Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, se le ha dado un ministerio que es muy superior al sacerdocio antiguo porque él es mediador a nuestro favor de un mejor pacto con Dios basado en promesas mejores.” (Hebreos 8:6)
El sacrificio final y perfecto
Hebreos explica por qué la muerte de Jesús cambió por completo la relación entre Dios y la humanidad. El sistema sacrificial del Antiguo Testamento requería un ciclo constante y repetitivo de ofrendas de sangre. Estos sacrificios recordaban el pecado, pero no podían eliminarlo. El autor aclara que estos rituales antiguos eran solo una “sombra” de la realidad que vendría en Cristo.
Cuando Jesús se ofreció a sí mismo en la cruz, proporcionó un sacrificio único y perfecto que satisfizo la justicia de Dios para siempre. A diferencia de los sumos sacerdotes que debían entrar al Lugar Santísimo año tras año, Jesús entró en la presencia de Dios una vez y para siempre. Esto significa que los creyentes ya no dependen de rituales religiosos o sacrificios animales para encontrar paz con Dios. La obra de redención está terminada, permitiéndonos acercarnos al trono de la gracia con total confianza.
“Pues mediante esa única ofrenda, él perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos.” (Hebreos 10:14)
Un llamado a perseverar en la fe
A lo largo de sus argumentos teológicos, Hebreos incluye cinco advertencias serias contra alejarse de la fe. El autor usa estas advertencias para motivar a los lectores a “correr la carrera” que tienen por delante. Esto culmina en el famoso “Salón de la Fe” en el capítulo 11, donde se mencionan figuras como Abraham, Sara y Moisés. Estas personas permanecieron fieles a Dios aun sin ver el cumplimiento total de sus promesas en vida.
El libro anima a los cristianos a mirar a Jesús como el “autor y consumador” de la fe. Al mantener nuestros ojos en Él, encontramos fuerza para soportar pruebas y disciplina. El autor recuerda que nuestras luchas terrenales son temporales, pero el reino que recibimos es inconmovible. Este llamado a la perseverancia se acompaña de consejos prácticos sobre cómo vivir la fe mediante el amor fraternal, la hospitalidad y la obediencia a los líderes espirituales.
Enseñanza clave
El libro de Hebreos trata sobre la majestad de Jesucristo y la culminación del plan de salvación de Dios. Enseña que Jesús es la palabra final de Dios, el Sumo Sacerdote perfecto y el único sacrificio suficiente para quitar el pecado. Al entender Hebreos, vemos que no tenemos razón para volver atrás a sistemas antiguos o legalistas. En cambio, somos llamados a mantener firme nuestra confesión y acercarnos a Dios por medio de la obra terminada de su Hijo.