El Logos griego era la idea de una Razón universal que ordenaba el cosmos. Heráclito lo vio como una ley natural, los estoicos como el alma del universo y Platón como el patrón ideal detrás de la realidad. Pero el Nuevo Testamento transformó radicalmente este concepto al declarar que el Logos no es una fuerza impersonal, sino una Persona: Jesucristo, la Palabra hecha carne que revela al Dios cercano y amoroso que la filosofía no pudo encontrar.
Discusión:
  1. Después de leer la “Enseñanza clave” en grupo, ¿cuáles son tus primeras impresiones sobre el artículo?
  2. ¿En qué se parece la idea griega de una “fuerza impersonal” que gobierna el universo a la manera en que algunas personas hoy hablan del “universo” o del “karma”?
  3. Los griegos creían que seguir al Logos significaba suprimir las emociones para dar prioridad a la lógica. ¿Cómo ofrece la visión bíblica de Jesús —quien mostró emociones profundas— una imagen más completa de lo que significa ser verdaderamente humano?
  4. ¿Por qué es significativo que la Biblia use el lenguaje de la cultura (como la palabra Logos) para explicar quién es Jesús? ¿Cómo podemos hacer eso hoy?
  5. Si el universo fuera realmente solo un accidente caótico sin un “Logos” o una “Palabra” detrás de él, ¿cómo cambiaría eso la manera en que vemos la ciencia y las leyes morales?
  6. ¿Cómo te ayuda a confiar en Él el saber que el “Arquitecto del Universo” se hizo humano para encargarse también de los “planos” de tu propia vida?