Filón de Alejandría enseñó que el Logos era el intermediario divino entre un Dios supremo y trascendente y el mundo físico creado. Como filósofo judío que vivió en tiempos de Jesús, Filón describió el Logos como la “sombra” de Dios, su “hijo primogénito” y el plano utilizado para crear el universo. Aunque sus ideas unieron la filosofía griega con la Escritura hebrea, prepararon el camino para la profunda revelación bíblica encontrada en el Evangelio de Juan.
El puente entre Dios y el hombre
Filón vivió en un mundo donde la filosofía griega y la fe judía chocaban constantemente. Admiraba profundamente las enseñanzas de Platón, quien sugería que el mundo físico era imperfecto y que Dios era demasiado santo y “otro” como para tocarlo directamente. Para resolver este problema, Filón desarrolló su concepto del Logos. Para él, el Logos no era una persona, sino una fuerza divina o “Razón” que emanaba de Dios para gobernar la tierra.
A menudo usaba la analogía de un arquitecto maestro. Así como un arquitecto crea un plan mental antes de colocar un solo ladrillo, Filón creía que Dios creó el Logos como el plan racional del universo. Esta “Palabra” era la herramienta mediante la cual el Todopoderoso interactuaba con la humanidad sin comprometer Su pureza divina. Sin embargo, en la visión de Filón, este puente seguía siendo algo abstracto y distante.
El Logos como la Imagen Divina
Filón se refería con frecuencia al Logos como la “Imagen de Dios”. Creía que, dado que los seres humanos fueron hechos a imagen de Dios, en realidad fueron creados según el modelo del Logos. Esta era una forma revolucionaria de explicar Génesis en su tiempo. Veía al Logos como el “Sumo Sacerdote” del universo, situado entre el Creador y la criatura para ofrecer oraciones y mantener el orden.
Colosenses 1:15 (NTV) Cristo es la imagen visible del Dios invisible. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación
Aunque Filón usó un lenguaje similar al que más tarde encontramos en el Nuevo Testamento, existe una diferencia enorme. Para Filón, la “Imagen” era una necesidad filosófica para mantener a Dios a distancia. Para los apóstoles, la “Imagen” era una persona llamada Jesús que vino a acercar a Dios a nosotros. El Logos de Filón era una sombra; Jesús es la sustancia.
Comparando a Filón y el Evangelio de Juan
Muchos se preguntan si el apóstol Juan simplemente tomó prestadas sus primeras líneas de Filón. Aunque ambos usaron la misma palabra griega —Logos— sus mensajes estaban a mundos de distancia. El Logos de Filón era un principio impersonal o un intermediario angelical que nunca podría ser verdaderamente humano. Filón jamás habría imaginado al Logos golpeándose un dedo del pie, llorando en una tumba o sangrando en una cruz romana.
La “Buena Noticia” que Juan presentó fue la “Palabra hecha carne”. Esto rompió la idea griega y filónica de que la materia era mala o que Dios estaba demasiado distante para tocarnos. Mientras Filón ofrecía un concepto filosófico para entender la mente de Dios, Juan ofreció un Salvador para conocer el corazón de Dios. El Logos de Filón era un mapa; Jesús es el destino.
El propósito de la enseñanza de Filón
El objetivo principal de Filón era mostrar que las Escrituras hebreas eran intelectualmente sofisticadas. Quería que sus compatriotas judíos se sintieran seguros en su fe mientras vivían en una cultura altamente educada y de habla griega. Al usar el término Logos, hablaba el lenguaje de la cultura para señalar al Dios de Abraham. Ayudó a tender un puente entre la “Palabra del Señor” del Antiguo Testamento y la “Razón” griega.
Sin embargo, las enseñanzas de Filón finalmente destacaron las limitaciones de la filosofía humana. Podía describir la necesidad de un mediador, pero no podía proporcionar uno que realmente pudiera salvarnos del pecado. Sus escritos sirven como una especie de “sala de espera” histórica que muestra cuánto anhelaba el mundo una conexión real, viva y personal con el Creador.
Juan 1:14 (NTV) Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.
Enseñanza clave
Filón de Alejandría enseñó que el Logos era un puente divino de razón entre un Dios distante y el mundo. Aunque su filosofía fue brillante, seguía siendo un concepto abstracto. La Biblia toma la “Palabra” de Filón y le pone un rostro: Jesucristo. A diferencia de un principio filosófico, Jesús es la Palabra personal que se mudó a nuestro vecindario para llevarnos de regreso al Padre.
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