El placer es un regalo de Dios, no un dios que deba reemplazar a Dios.

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Puntos de conversación:

  • Salomón probó el entretenimiento, el alcohol, las posesiones, la riqueza, el sexo y el éxito, y descubrió que nada de eso lo satisfizo. Eclesiastés 2:1–10 
  • La caminadora hedónica explica por qué el placer siempre exige ‘más’ pero nunca trae plenitud. Eclesiastés 2:11
  • El ascetismo es el error opuesto: negar los buenos regalos de Dios en lugar de recibirlos con gratitud. Génesis 2:8–9 
  • El placer es un regalo de Dios, no un dios que deba reemplazarlo a Él. Eclesiastés 3:12–13
  • La verdadera satisfacción se encuentra en Jesús, quien ofrece una vida rica y plena más allá de los placeres temporales. Juan 10:9–10
Discusión:
  1. Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
  2. ¿Qué formas de placer promete con más fuerza nuestra cultura que nos harán felices? ¿Por qué esas promesas resultan tan convincentes?
  3. ¿Dónde has experimentado personalmente la “caminadora hedónica”, esa necesidad de más solo para sentir lo mismo?
  4. ¿Por qué es tan tentador pasar del hedonismo al ascetismo cuando el placer nos decepciona?
  5. ¿Cómo cambia nuestra manera de disfrutar el placer cuando lo vemos como un regalo y no como un dios?
  6. Lee Eclesiastés 3:12–13. ¿Cómo se ve en la práctica disfrutar los regalos de Dios sin depender de ellos?
  7. ¿Cómo redefine la promesa de Jesús de una “vida plena y abundante” lo que realmente significa satisfacción?