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Puntos de conversación:
- La fe es el puente entre nuestra realidad presente y las promesas futuras de Dios, ayudándonos a confiar en lo que aún no podemos ver. Hebreos 11:1
- La fe que mira hacia adelante es estar en el presente y confiar en lo que Dios va a hacer. Hebreos 11:2, Hebreos 11:133
- La fe que mira hacia atrás es estar en el presente y confiar en lo que Dios ya hizo. Hebreos 11:3, Hebreos 11:32-34
- Dios ha preparado “algo mejor” para nosotros: la vida eterna con Él por medio de Jesús. Hebreos 11:39-40
A menudo nos cuesta creer en cosas que no podemos ver o que simplemente no encajan con nuestras circunstancias actuales. La historia está llena de personas que no tuvieron la capacidad —ni la fe— para imaginar un futuro diferente al que tenían enfrente. Y cuando miramos atrás, encontramos ejemplos casi cómicos de lo limitada que puede ser la percepción humana.
En 1876, un memorando interno de Western Union declaró que el teléfono “no tenía ningún valor” como medio de comunicación. Dos años después, un profesor de Oxford aseguró que la luz eléctrica desaparecería cuando cerrara la Exhibición de París. En 1946, un ejecutivo de 20th Century Fox predijo que la televisión no tendría futuro porque la gente se cansaría de “mirar una caja de madera todas las noches”. Incluso Orville Wright, uno de los inventores del avión, afirmó en 1908 que ninguna máquina voladora podría cruzar el Atlántico porque ningún motor resistiría tanto tiempo. Y en 1943, el presidente de IBM dijo que quizá habría mercado mundial para cinco computadoras.
La historia financiera tampoco se queda atrás. Piensa en Apple: si alguien hubiera invertido $10,000 en 1997, cuando la compañía estaba prácticamente al borde de la bancarrota, hoy tendría más de $15 millones. Lo mismo con Amazon; esa misma cantidad invertida ese año estaría rondando los $25 millones. Y luego está la historia ya casi legendaria del programador que en 2010 cambió 10,000 bitcoins por dos pizzas de Papa John’s. En ese momento valían unos $40. Hoy, esa misma cantidad estaría cerca de los $700 millones.
Todo esto nos recuerda una verdad sencilla: la percepción humana está limitada al presente. Solo vemos lo que está frente a nosotros. Pero la fe… la fe es otra cosa. La fe es la capacidad de ver lo que Dios está haciendo más allá del horizonte actual. Es el puente entre nuestra realidad presente y las promesas futuras de Dios. Cuando miramos hacia atrás y recordamos Su fidelidad, encontramos la fuerza para mirar hacia adelante al “algo mejor” que Él ha preparado para nosotros.
Con esto en mente, hoy nos acercamos al famoso “Salón de la Fama de la Fe” en Hebreos 11. Es un pasaje que menciona a más de una docena de personajes del Antiguo Testamento. Pero el autor no está tratando de contrastar fe y obras, como hace Pablo, ni está desarrollando una doctrina profunda sobre la fe. Su propósito es mucho más pastoral: animar a los creyentes a mantener su fe, igual que tantos antes que ellos lo hicieron, aun cuando no podían imaginar un futuro positivo.
Y por eso este capítulo sigue siendo tan relevante hoy como lo fue en su tiempo. Porque todos hemos estado ahí. ¿Quién no ha dudado del futuro? ¿Quién no ha luchado por creer que las cosas pueden mejorar? Es parte de la naturaleza humana quedarse atrapado en el presente. Pero la fe… la fe nos libera para ver el futuro.
Y si la fe es lo que nos permite mirar más lejos que nuestras circunstancias, entonces necesitamos entender bien qué es la fe y cómo opera en nosotros.
Entendiendo la fe
Hebreos 11:1 (NTV) La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver.
Un comentario bíblico lo explica de una manera muy clara: la definición de la fe tiene dos dimensiones. Una apunta hacia el futuro y la otra hacia realidades invisibles que ya existen en el presente. Cuando Hebreos habla de “la realidad de lo que esperamos”, usa la palabra griega hypostasis, que significa algo así como “lo que está debajo”, lo que sostiene, lo que le da fundamento a todo. Algunas traducciones lo expresan como “sustancia”.
Y este concepto no es nuevo en el libro. Ya vimos la idea de la “sombra y la realidad”. Hay algo real que ya existe en el cielo: el tabernáculo celestial. El tabernáculo terrenal era solo una sombra, una representación. No era lo verdadero, no era lo que tenía sustancia. El celestial sí. Ese era el real, el que tenía peso, el que tenía fundamento. Y eso, honestamente, es impresionante.
Así funciona la fe. Hay algo real que todavía no podemos ver ni imaginar completamente, pero tenemos señales de ello aquí en la tierra. Es lo que Hebreos llama “la evidencia” de lo que no podemos ver desde nuestra perspectiva actual. Y esa evidencia se manifiesta de dos maneras muy claras: una fe que mira hacia adelante y una fe que mira hacia atrás.
La fe que mira hacia adelante es estar en el presente y confiar en lo que Dios va a hacer.
Esto es lo que normalmente pensamos cuando hablamos de fe: confiar en que Dios proveerá, confiar en que Dios sanará aunque no siempre suceda como queremos y confiar en la salvación, que esa sí es segura. Y qué buena noticia es esa. No tenemos garantía de salud o riqueza en esta vida, pero sí tenemos garantía de salvación. Algunos preferirían lo temporal, pero qué necedad sería eso. Gracias a Dios que no siempre nos da lo que queremos, sino lo que realmente necesitamos.
El autor de Hebreos dedica los siguientes versículos a mostrarnos cómo se ve esta fe que mira hacia adelante. Y lo hace recordándonos la vida de los “antiguos”: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Jacob, José, Moisés y todo el Éxodo, y también Rahab. Cada uno de ellos vivió confiando en lo que Dios haría, aun cuando no podían ver el futuro ni imaginar cómo se cumplirían las promesas.
Si quieres profundizar en cada uno de estos personajes, tenemos artículos dedicados a ellos en la serie de Hebreos. También puedes encontrarlos fácilmente haciendo clic en la palabra clave “personajes bíblicos” aquí en buscadeDIOS.org. . Pero el punto principal es muy sencillo:
Hebreos 11:2 (NTV) Por su fe, la gente de antaño gozó de una buena reputación.
Todos ellos son ejemplos de personas con una fe que mira hacia adelante. Caín presentó una ofrenda con fe. Enoc caminó con Dios con fe. Noé construyó un arca con fe. Abraham dejó su tierra natal con fe. Cada uno dio pasos que no tenían sentido desde la lógica humana, pero que tenían todo el sentido cuando se miraban desde la perspectiva de Dios. Pero el pasaje no se queda ahí.
Hebreos 11:13 (NTV) Todas estas personas murieron aún creyendo lo que Dios les había prometido. Y aunque no recibieron lo prometido, lo vieron desde lejos y lo aceptaron con gusto…
Ellos no recibieron la “sustancia”. Murieron sin llegar a obtenerla, pero sabían que estaba ahí. Vivieron con la certeza de que Dios cumpliría lo que había prometido, aunque no lo vieran con sus propios ojos. Todas estas personas tenían una fe que mira hacia adelante, una fe que se aferra a lo que Dios hará.
Pero el pasaje no se queda solo en eso. Para entender completamente este capítulo, necesitamos volver al principio y ver un segundo tipo de fe…
La fe que mira hacia atrás es estar en el presente y confiar en lo que Dios ya hizo.
Es mirar hacia atrás y reconocer la mano de Dios que ha estado obrando. Él describe esto en el versículo 3:
Hebreos 11:3 (NTV) Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles.
Estamos aquí en el presente, observando. Y cuando levantamos la mirada, no podemos evitar maravillarnos. Este universo es increíble. Las montañas, los océanos, los planetas… todo habla de grandeza. Y si lo pensamos con calma, tuvieron que venir de algún lugar. Claramente no siempre existieron. Hasta la ciencia lo reconoce. Lo que ahora vemos, en algún momento fue invisible. Y cuando uno conecta esos puntos, es casi inevitable llegar a la conclusión de que algo o mejor dicho, Alguien inició todo esto.
La fe nos dice que Dios es la Primera Causa. Esta es la fe que mira hacia atrás, la que reconoce que la creación misma es evidencia de lo que no podemos ver: el Creador. Hebreos 11:1 lo expresa así, y el autor continúa desarrollando esa idea a lo largo del capítulo. Porque la creación no es la única evidencia. La “gente de tiempos antiguos”, como dice el versículo 2, también lo es. Sus vidas, sus decisiones, sus historias… todo apunta a un Dios en quien vale la pena creer.
Hebreos 11:32 (NTV) ¿Cuánto más les tengo que decir? Se necesitaría demasiado tiempo para contarles acerca de la fe de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas.
Hebreos 11:33–34 (NTV) Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones, 34 apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza. Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros.
Hoy nosotros también vivimos con una fe que mira hacia atrás. Estamos aquí, en el presente, confiando en lo que Dios ya ha hecho. Lo vemos en la creación, que sigue proclamando Su poder y Su sabiduría. Lo vemos en los héroes de la fe del Antiguo Testamento, cuyas historias siguen hablándonos siglos después.
Pero no solo miramos hacia atrás. También tenemos una fe que mira hacia adelante. Estamos aquí, en el presente, confiando en lo que Dios va a hacer. Él nos va a librar de todas nuestras dificultades. Él nos va a llevar al cielo, donde nos esperan libertad y perfección. Y es aquí donde volvemos a conectarnos con los héroes del Antiguo Testamento. Aunque vivimos en épocas muy diferentes, compartimos la misma fe que mira hacia adelante.
Hebreos 11:39–40 (NTV) Debido a su fe, todas esas personas gozaron de una buena reputación, aunque ninguno recibió todo lo que Dios le había prometido. 40 Pues Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, de modo que ellos no llegaran a la perfección sin nosotros.
Así que, ¿qué es ese “algo mejor”? No es un invento humano ni un avance tecnológico. Es algo infinitamente más grande que el teléfono, el foco o la computadora. Es más valioso que cualquier acción de Apple, Amazon o incluso Bitcoin. El “algo mejor” es la eternidad con Dios y con Su pueblo en el cielo.
Ese es el verdadero tabernáculo, el lugar donde tendremos acceso completo y sin interrupciones a nuestro Creador, gracias a la obra de Jesús. Y lo hermoso es que no es algo individualista. No es una experiencia privada ni aislada. Es algo que viviremos juntos. ¿Quiénes? Todos los que, a lo largo de la historia, han puesto su fe en Jesús. Todos los que han confiado en Dios aun cuando no podían ver lo que venía, aun cuando no podían imaginar un futuro positivo.
Y es precisamente esta fe compartida; la fe que mira hacia atrás y la fe que mira hacia adelante la que nos lleva a la verdad central que el autor declara en Hebreos 11:6.
Hebreos 11:6 (NTV) De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.
La vida cristiana se sostiene en una fe completa. Una fe que mira hacia atrás y reconoce la mano de Dios obrando en la creación, en la historia y en los héroes del pasado. Y una fe que mira hacia adelante, confiando en lo que Dios ha prometido hacer, en la eternidad que nos espera y en la recompensa que Él mismo garantiza. Vivimos entre esos dos movimientos: recordando lo que Dios ya hizo y esperando con confianza lo que todavía no vemos. Esa es la fe que agrada a Dios, la fe que nos invita a acercarnos a Él con todo nuestro corazón.
Dios se deja encontrar por aquellos que lo buscan. Y hoy, Él está llamando. No a una religión, no a un esfuerzo humano, sino a una relación viva con Jesús. Si has vivido lejos, si has dudado, si has cargado tu vida solo hoy puedes acercarte a Dios con fe. Él ya abrió el camino. Jesús murió y resucitó para darte perdón, vida nueva y una eternidad segura.
Y todo comienza con un paso de fe. Un paso sencillo, honesto, real: reconocer tu necesidad y venir a Cristo. Si hoy quieres hacerlo, dile desde tu corazón:
“Señor Jesús, me acerco a ti con fe. Te necesito. Perdona mis pecados, hazme nuevo y llévame contigo. Hoy pongo mi vida en tus manos.”
Ver también:
- palabra: personajes bíblicos
- ¿Quiénes fueron Caín y Abel en la Biblia?
- ¿Quién fue Enoc en la Biblia?
- ¿Quién fue Noé en la Biblia?
- ¿Quién fue Abraham en la Biblia?
- ¿Quién fue José en el Antiguo Testamento?
- ¿Quién fue Moisés en la Biblia?
- ¿Quién fue Rahab la prostituta?
- La salvación en el Antiguo Testamento (Hechos 10)
- Lee los puntos de discusión anteriores en grupo, incluidas las citas bíblicas. ¿Cuáles son tus pensamientos iniciales sobre estos puntos?
- ¿Por qué crees que es tan difícil para las personas creer en cosas que no pueden ver?
- ¿Qué ejemplo de Hebreos 11 te llama más la atención y por qué?
- ¿Cómo has visto que la fe que mira hacia atrás (confiar en lo que Dios ya hizo) fortalece tu vida?
- ¿Qué hay en tu vida ahora mismo que requiere una fe que mira hacia adelante?
- ¿Por qué crees que Dios no siempre cumple Sus promesas de la manera o en el tiempo que esperamos?
- ¿Cómo se vería para ti vivir activamente por fe esta semana?