La diferencia principal entre leer y estudiar la Biblia es el nivel de intención e interacción con el texto. Leer la Biblia es como dar un paseo escénico para disfrutar del paisaje y obtener una visión general de la historia de Dios. Estudiar la Biblia es como bajarse del carro con una lupa y una pala para profundizar en los detalles, la historia y las aplicaciones específicas de un pasaje. Mientras que la lectura alimenta tu alma diariamente, el estudio construye un fundamento firme para tu fe.
El propósito de leer vs. estudiar
Leer la Biblia es un hábito espiritual esencial que nos ayuda a mantenernos conectados con la voz de Dios de manera regular. Piénsalo como “pan para el día”. Cuando lees, tu objetivo suele ser la amplitud: quieres ver el panorama general de cómo Dios ha obrado a lo largo de la historia. Es conversacional y devocional. Estás escuchando lo que Dios tiene que decir, dejando que la belleza de la poesía o la narrativa de los Evangelios te envuelva.
Estudiar, por otro lado, se trata de profundidad. Si leer es una conversación, estudiar es un proyecto de investigación. El objetivo del estudio bíblico es entender el significado original del texto para no malinterpretar lo que Dios está diciendo. Implica hacer preguntas difíciles: ¿Quién escribió esto? ¿Por qué lo escribió? ¿Qué significó para las personas que lo escucharon por primera vez? Mientras que la lectura nos mantiene familiarizados con la Biblia, el estudio nos evita torcer la Biblia para ajustarla a nuestras propias ideas.
Herramientas para el camino
Para leer la Biblia, realmente solo necesitas un corazón abierto y una traducción fácil de entender. Muchas personas encuentran que usar un plan de lectura les ayuda a mantenerse constantes. Es una manera simple y sin presión de pasar tiempo con Jesús cada mañana.
Sin embargo, estudiar generalmente requiere algunas herramientas adicionales para ayudarte a profundizar bajo la superficie. Puedes usar una Biblia de estudio con notas, un comentario escrito por un teólogo, o un léxico de griego y hebreo para buscar el significado original de palabras específicas. Una de las herramientas más útiles para estudiar es un cuaderno sencillo.
Hechos 17:11 (NTV) Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad.
Los bereanos no solo escuchaban a Pablo; ellos “escudriñaban” las Escrituras. Esto implica una investigación rigurosa y activa. Estaban comparando lo que escuchaban con lo que estaba escrito para asegurarse de que estaban firmes en la verdad.
Observaciones y contexto
Cuando lees, puedes notar un versículo que te anima y subrayarlo. Cuando estudias, observas los versículos que rodean ese versículo. El contexto es la “regla de oro” del estudio bíblico. Sin contexto, podemos hacer que la Biblia diga casi cualquier cosa que queramos. Estudiar nos obliga a mirar el trasfondo histórico, el tipo de literatura (como poesía, profecía o una carta) y el tema general del libro.
Considera el famoso versículo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Si solo lees ese versículo aislado, podrías pensar que es una fórmula mágica para ganar un partido de fútbol o conseguir un ascenso. Pero cuando estudias el contexto, ves que Pablo escribió esas palabras mientras estaba en prisión. Estaba hablando de tener la fuerza para estar contento incluso cuando tenía hambre y sufría. Estudiar le da al versículo un significado mucho más profundo y resistente.
De la información a la transformación
El objetivo final tanto de leer como de estudiar no es simplemente obtener más información en nuestra mente, sino obtener más de Jesús en nuestra vida. La lectura provee el “qué”, y el estudio provee el “por qué” y el “cómo”.
Santiago 1:22 (NTV) No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.
Estudiar nos ayuda a cerrar la brecha entre un texto antiguo y nuestra vida moderna. Nos ayuda a entender cómo un mandamiento dado a los israelitas hace 3,000 años se aplica a una persona que vive en un mundo digital hoy. Mientras que la lectura mantiene la relación cálida, el estudio hace que la relación madure. Necesitamos ambas para crecer en las personas que Dios nos llamó a ser.
Enseñanza clave
¿Cuál es la diferencia entre leer y estudiar la Biblia? Leer se trata de intimidad y panorama general, mientras que estudiar se trata de precisión y profundidad. No tienes que elegir entre una u otra; de hecho, una vida espiritual saludable incluye ambas. La lectura te presenta el carácter de Dios, y el estudio ancla tu alma en la verdad de su Palabra. Ya sea que estés hojeando un Salmo o analizando una carta paulina, el objetivo siempre es el mismo: conocer mejor a Jesús.
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