Leer la Biblia nos da una vista amplia del corazón de Dios, mientras que estudiarla nos lleva a profundizar en su significado original para evitar interpretaciones equivocadas. Ambas prácticas son esenciales: la lectura mantiene viva nuestra relación con Dios, y el estudio fortalece nuestras raíces espirituales al anclar nuestra fe en la verdad bíblica.
Discusión:
  1. Después de leer la “Enseñanza clave” en grupo, ¿cuáles son tus primeras impresiones sobre el artículo?
  2. ¿Sueles leer la Biblia más a menudo que estudiarla, o al revés? ¿Por qué crees que es así?
  3. ¿Cómo cambia tu manera de aplicar un versículo a tu vida cuando conoces su “contexto”? ¿Puedes pensar en un ejemplo?
  4. ¿Qué herramienta (como una Biblia de estudio o un comentario) te ha resultado útil para profundizar en un pasaje?
  5. ¿Por qué es peligroso estudiar la Biblia solo para obtener información sin buscar transformación?
  6. Si quisieras comenzar a “estudiar” en lugar de solo “leer” esta semana, ¿qué libro de la Biblia te gustaría explorar primero?