Si te preguntas cómo amar a esas personas que te estresan, la Biblia ofrece una respuesta clara y desafiante. Amar a individuos difíciles significa decidir actuar desinteresadamente por encima de lo que sentimos. Depende completamente de la fortaleza que Dios provee. Aunque no se nos ordena “caerle bien” a todo el mundo, Jesús sí nos llama a amar a todos de manera sacrificial. Por eso, cuando permitimos que el amor de Dios transforme nuestro corazón, podemos soportar el estrés relacional y permanecer fieles a largo plazo.
El mandamiento del que no podemos escapar
Todos tenemos a esa persona que nos drena la energía apenas aparece. La buena noticia es que Dios sabe exactamente lo difícil que pueden ser las relaciones humanas. Aun así, amar a las personas —con defectos y todo— es el segundo mandamiento más importante que podemos obedecer. Dios no nos da un pase libre para evitar el estrés relacional solo porque las cosas se ponen complicadas. Jesús lo dejó muy claro cuando alguien le preguntó acerca del mandamiento más importante.
Mateo 22:37-39 (NTV) Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Observa que Jesús no añade una nota aclaratoria para los prójimos que son demandantes. Estamos llamados a amar a las personas incluso cuando no disfrutamos su compañía. Agradar a alguien suele depender de preferencias personales y química. Amar a alguien, en cambio, es una decisión diaria y deliberada de buscar su mayor bien.
Elige el sacrificio por encima del egoísmo
Nuestra naturaleza humana nos dice que devolvamos energía negativa con energía negativa. Si alguien es difícil, queremos ser difíciles de vuelta. Pero el amor bíblico es profundamente desinteresado y maravillosamente sacrificial. Es innegablemente difícil amar a alguien que actúa de manera egoísta o exigente. Piensa en tu paciencia como una cuenta bancaria: una persona estresante puede vaciarla rápido.
En lugar de depender de nuestros propios límites, debemos apoyarnos en la definición de amor que Dios nos da.
1 Corintios 13:4-5 (NTV) El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas.
Este estándar se siente completamente antinatural para nosotros por nuestra cuenta. Cuando alguien te estresa, tu instinto inmediato probablemente sea llevar un registro mental de sus errores. Sin embargo, Dios nos pide que renunciemos valientemente a nuestros “derechos”. Estamos llamados a extender la misma gracia que Jesús nos mostró cuando aún éramos Sus enemigos. Todo nos lleva de regreso a la cruz, donde Jesús nos amó libremente en nuestro peor momento.
Permanecer fieles a largo plazo
La cultura moderna nos ofrece una salida fácil cuando las relaciones se complican. Quien no conoce a Dios se siente libre de abandonar una relación en cuanto se vuelve inconveniente. Pero los seguidores de Jesús operamos bajo un conjunto radicalmente distinto de reglas. Los hijos de Dios estamos llamados a permanecer fieles a largo plazo.
Debemos reconocer que Dios a menudo usa a personas difíciles como lija para suavizar nuestras asperezas internas.
1 Juan 4:19 (NTV) Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.
No puedes desarrollar suficiente fuerza de voluntad para amar a personas que te estresan. La verdadera transformación ocurre cuando permites que tu amor por Dios te cambie desde adentro. Cuando comprendemos cuán profundamente Dios nos ama, ese amor divino naturalmente se desborda hacia otros. No tienes que arreglar a la persona estresante en tu vida; solo necesitas permitir que Dios arregle tu propio corazón.
Enseñanza clave
La Biblia muestra claramente que puedes amar a personas que te estresan al apoyarte en la gracia infinita de Dios. Esto requiere reconocer humildemente que el amor es una elección desinteresada, no un sentimiento fácil o pasajero. Mientras el mundo te dice que abandones relaciones difíciles, Jesús te invita a reflejar Su paciencia radical. A medida que recuerdas cuánto Dios te ha perdonado, Él te transforma en una persona capaz de soportar cualquier tormenta relacional.
Ver también: