La Biblia nos dice que no debemos creer toda declaración espiritual que escuchamos, sino que debemos “probar los espíritus para ver si son de Dios” (1 Juan 4:1). Como vivimos en un mundo lleno de voces competidoras—incluyendo nuestras propias emociones, tendencias culturales e incluso engaño espiritual—el discernimiento es una habilidad vital para todo seguidor de Jesús. Probar los espíritus simplemente significa comparar cada pensamiento, enseñanza o “palabra profética” con la verdad inmutable de la Palabra de Dios para ver si realmente proviene de Él.
El estándar de la Santa Escritura
La regla más importante para el discernimiento es que Dios nunca se contradice a Sí mismo. Como la Biblia es la Palabra inspirada e inerrante de Dios, sirve como la medida definitiva para la verdad. Si un pensamiento entra en tu mente o un maestro te da una “palabra del Señor” que contradice los mandamientos morales o las verdades teológicas de la Biblia, puedes rechazarlo de inmediato. Dios no cambia de opinión sobre el pecado, la salvación o Su carácter.
2 Timoteo 3:16-17 (NTV) Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. 17 Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.
Cuando sientas un “impulso” para hacer algo, pregúntate: “¿La Biblia respalda esto?” Por ejemplo, si sientes que debes ser duro o áspero con alguien, puedes saber que eso no viene del Espíritu Santo, porque la Biblia nos ordena hablar la verdad en amor. Cuanto más conozcas la Biblia, más rápido reconocerás una voz falsa.
La prueba de Jesús
Una señal de alerta importante en el discernimiento espiritual es cualquier enseñanza o “revelación” que desvíe el enfoque de Jesucristo. El trabajo principal del Espíritu Santo es glorificar a Jesús y dirigir a las personas hacia Su sacrificio en la cruz. Si una experiencia espiritual hace que un líder humano parezca una superestrella, o si se centra completamente en riqueza material y ganancia personal en lugar del evangelio, probablemente no proviene de Dios.
1 Juan 4:2-3 (NTV) Esta es la manera en que sabremos si tienen o no el Espíritu de Dios: si una persona que afirma ser profeta reconoce que Jesucristo vino en un cuerpo humano, esa persona tiene el Espíritu de Dios; 3 pero si alguien afirma ser profeta y no reconoce la verdad acerca de Jesús, aquella persona no es de Dios…
Probar los espíritus implica observar el “enfoque en Cristo” del mensaje. ¿Esta palabra te lleva a adorar más profundamente a Jesús? ¿Se alinea con el carácter de Cristo mostrado en los evangelios? La verdadera guía espiritual siempre conduce a mayor humildad, arrepentimiento y dependencia de la obra terminada de Jesús, no de nuestros propios esfuerzos o experiencias místicas.
Mirando el fruto
Jesús nos dio una manera muy práctica de discernir líderes espirituales e impulsos internos: “Pueden identificarlos por su fruto” (Mateo 7:16). El discernimiento no se trata solo de analizar palabras; se trata de observar resultados. Si una enseñanza o “palabra” produce caos, orgullo, división o miedo, probablemente no viene del Señor. Dios es un Dios de paz, no de confusión.
El “fruto del Espíritu” es una lista perfecta para probar nuestro propio corazón. Si un pensamiento o dirección realmente viene de Dios, eventualmente producirá amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Por otro lado, los “espíritus” que no son de Dios suelen producir ansiedad, urgencia que ignora la sabiduría o un espíritu legalista que aplasta a las personas con cargas pesadas.
El papel del consejo bíblico
Nunca fuimos diseñados para discernir la voz de Dios en aislamiento total. Una de las mejores maneras de probar un espíritu es llevarlo a la luz de una comunidad cristiana saludable. Si crees que Dios te está diciendo que hagas un cambio importante en tu vida o que tomes una dirección específica, habla con creyentes maduros que te conocen y conocen la Biblia. A menudo, Dios usa el cuerpo de Cristo para confirmar Su dirección o advertirnos cuando estamos desviándonos.
Proverbios 11:14 (NTV) Sin liderazgo sabio, la nación se hunde; la seguridad está en tener muchos consejeros.
Si tienes miedo de contarle a tu grupo pequeño o a tu pastor sobre una “palabra” que crees haber recibido, eso generalmente es una señal de que algo no está bien. La verdad no teme la luz. Una conversación honesta y bíblica con otros cristianos actúa como una red de seguridad, ayudándonos a distinguir entre la voz del Pastor y el ruido de nuestra propia imaginación.
Enseñanza clave
Probar los espíritus no se trata de ser cínicos o cerrados a la guía de Dios; se trata de ser bíblicamente sabios. Al comparar cada mensaje con la Escritura, asegurarte de que honra a Jesús, examinar su fruto y buscar consejo piadoso, puedes caminar con confianza. Dios quiere que escuches Su voz, y te ha dado las herramientas para asegurarte de que estás siguiendo el camino correcto.
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